Editorial de Cafeteradigital

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Abril 28, 2007

Trileros

Publicado por CafeNoche en General

La verdad es nunca he sentido la tentación de pararme en uno de esos chiringuitos en los que un individuo pregunta de modo repetitivo: “¿Dónde esta la bolita, donde está la bolita?” Esto solo lo he visto en televisión, en algún programa en el que intervenía Enrique Rubio, el recordado comunicador de maldades e inventos, ¿quién no recuerda aquel programa titulado “Adelante el inventor”?

En estos “negocios” -el de los trileros- hay tres figuras, la primera la que mueve las cartas como un poseso, la segunda, el gancho y la tercera el que grita “agua”, que es el equivalente a eso de “que viene la pasma”. La figura  que consigue que las cosas funcionen es el gancho, el gancho siempre es un tipo con cara de medio bobo, con habilidad para hacer sentir que la suerte es más que posible, el que incita a los incautos , el que promueve que el tonto “pique”. Y eso, a pesar de la cantidad de veces que  nos han pasado reportajes y más reportajes sobre el timo… Pero no aprendemos, es la ambición.

Hay, como en todo, clases,  hay trileros que se licenciaron en la universidad de Freinet, otros, lo hicieron en Deusto, unos visten con una camisa y pantalón comprados en el mercado del barrio y otros lucen galas de los lumbreras de la moda, unos se toman cañas con los colegas en el bareto de la esquina y otros son invitados a los mejores salones de la sociedad, incluso algunos rondan la compañía de la aristocracia de “sangre azul” y la otra aristocracia, la del dinero, la del glamour.

En el caso de los trileros callejeros la mecánica es simplona, se incita, se hace aparecer la ganancia fácil y a seguir hasta que aparezca la policía, entonces a correr.

En el caso de los trileros de cuello blanco la cosa es más complicada, mucho más elaborada. Cierto es que en ambos casos se trata siempre de explotar el ansia de dinero, pero en el caso del “timador señorito” la cosa es de  tratado de ingeniería finaciera.

Lo primero que éste debe hacer es tener unas oficinas de impresión, luego, gastar a manos llenas, crearse una aureola de desprendido, de interesado en el arte, en el medio ambiente, en la salud…

El arte es siempre un buen punto de partida, además, cuenta con la ventaja de que los poderosos tienen debilidad por los creativos, así pues es fácil,  se trata de encontrar un museo, fundación o cualquier cosa que se le parezca y de un solo tiro ya matas dos pájaros. Por un lado el barniz de mecenas y, por otro, las relaciones que esto conlleva. Si de paso te encuentras un castillo medio en ruinas con una extensión adecuada de terreno alrededor, adelante, sigue, da a manos llenas, todo sea por la causa, y eso sin importar que ese terrenillo de nada -800 hectáreas o más-, no sea edificable, eso ya lo arreglaremos. El trilero de cuello blanco ya tiene su chiringuito, ahora solo es cuestión de contar con algún que otro gancho, alguien que susurre a los caballos de pura sangre, alguien que no de puntada sin hilo, alguien que sea tenido en la comunidad económica por hombre serio, o al menos lo parezca, no importa si el fulano de turno hizo su fortuna  con algo parecido a los talleres chinos, esos que explotan a los inmigrantes, esos en donde mujeres y hombres desheredados de la fortuna se rompen la espalda confeccionando ropa, eso no es importante, en la alta sociedad eso se considera uno de los derechos de pernada del iluminado de turno. Si además, el futuro gancho tiene fama de tener olfato para las inversiones, miel sobre hojuelas, es el acabóse de la fortuna. El trilero se frota las manos, ahora solo le quedan dos pasos, el primero es  conseguir que el “empresario serio y distante” se fije en él, luego es cuestión de  hacerle una propuesta que no pueda rechazar: “Oye hilandero, cómprame un buen paquete de acciones de mi compañía, no te preocupes, te garantizo la recompra con un beneficio mínimo de un 20%, eso ante notario”. Es fácil, ¿quién se negaría a dar un pelotazo de semejante magnitud?

El siguiente paso es bien fácil, sutilmente, valiéndote de una buena agencia de comunicaciones dejas filtrar la noticia: “Fulanito, hecho a sí mismo, poderosísimo, riquísimo, listísimo, ha comprado tantas y cuantas acciones de mi empresa”. Justo entonces aparecen los espontáneos, los tontos útiles, los aprovechados y, fundamentalmente, los incapaces… Estos son los encargados de  poner en marcha la máquina de hacer dinero, es como quitarle el caramelo a un niño.  Los “chicharreros” de la bolsa se frotan las manos, el soplo, la información, el comentario de boca oreja les hace brillar los ojos, ellos también quieren un trozo del pastel, faltaría más… Así, cientos, en el mejor de los casos miles de inversores anónimos se abalanzan a comprar. “¡¡Compra, compra!!” Es el cuerno de la abundancia para el trilero.

El trilero repasa con atención los libros de leyes que aún conserva de cuando hacía la carrera, ve con satisfacción que, sospechas todas, evidencias, ninguna, así pues, es momento de representar el último acto. Primero, claro está, se asegura de que en la bolsa sea tan complicado como acertar un “Euromillón” el encontrar una acción de su brillante chiringuito, luego, le toca componer su cara más “artística” y comentar a su  “involuntario gancho” su preocupación: “Las acciones están sobrevaloradas, esto me preocupa, yo creo que es tiempo de vender, de regular.”

El gancho obedece de inmediato, claro, no es cuestión de que su nombre se asocie a pérdidas, ¿dónde quedaría su prestigio, su olfato de perdiguero? “¡¡¡Vendeeeee, vendeeeee!!!”

Al día siguiente, la matanza de los inocentes: la bolsa se llena de papel, los resultados son catastróficos, claro que no para el gancho, ni para el trilero, lo son sí, pero solo para el pequeño hombrecito que un día soñó con ser de los elegidos.

El trilero sale a la palestra, los medios, esos que antes hablaban y no paraban de la meteórica carrera, del brillante  futuro, de lo alto y guapo que era el trilero ahora son los encargados de explicar que ellos, los analistas del papel, ya pensaban que era cuestión de tiempo, que en realidad no se trata de un bluf, que es una “regularización” que… No importa que alguno de esos “analistas financieros” hable de unas pérdidas para los pequeños inversores de algo así como 1.000 millones de euros.

Después de todo, la culpa la tiene… el maestro armero y esa afición tan patria de no leer las recomendaciones, esas que ellos, con habilidad y modestia, ponen en letra tan minúscula, con tantos eufemismos que saben el resultado final, aunque, si tuviéramos acceso a las finanzas de alguno de los asesores veríamos que ellos, los listos… ¡¡Los listos también lloran!!

Abril 26, 2007

Una de ciudadanos

Publicado por CafeNoche en General

El periodismo ciudadano se caracteriza a mi modo de ver  por ser un periodismo de opinión y emociones.  Los ciudadanos comunes leemos los periódicos convencionales, vemos televisión o escuchamos la radio, luego digerimos o nos indigestamos con los que nos regalan y entonces y solo entonces comenzamos a crear.

Según 20Minutos la noticia de ayer mas leída es el desplome de  la bolsa, es casi milagroso, normalmente  los artículos mas leídos son de otro  tipo, por ejemplo hoy,  el articulo mas visitado es el de… ¿Qué  hago con mi hija?… hace unos días era el articulo ¿Qué  lleva esa mujer en el pelo?…

Si yo fuera un estudioso del tema, es decir, experto en marketing, en comunicaciones, o uno de esos gurus tan frecuentes en nuestros días, a buen seguro que me plantearía… ¿Qué  carajo hace en primer plano la noticia de la retirada de los soldado americanos de Irak?…

En mi opinión esto nos pone de manifiesto el divorcio, cada día es mas grande, entre el “ periodismo  profesional” y los destinatarios. Los hombre y mujeres sencillos sentimos interés por cuestiones mas próximas, el ridículo de una mancha en el cabello o el problema que muchos  padres y madres de familia tienen con sus vástagos. Lo de Irak  no esta mal , claro, pero es farragoso, es ajeno, distante, de hecho solo nos sirve para  manifestarnos de vez en cuando, o para hacer un comentario breve antes de pasar a lo que en verdad nos importa.

Para algunos, nuestro desinterés por la muerte del numero dos de Al Qaeda en el Magreb, solo es fruto de nuestro adocenamiento, es casi seguro que tienen razón, claro, ellos, después de todo, son los que forman opinión.  Pero el caso es que a mi no me interesa, reconozco que debe ser fruto de mi incultura, de mi embrutecimiento, pero lo siento, lo que de verdad me interesa es lo que me ocurre a mi, lo que  pasa en mi casa, en mi entorno  cotidiano. Hasta aquí todo bien,  todo definido, pero…¿Cuál es el pero?…   El pero es que ese periodismo ciudadano me descubre con asombro que lo que a mi me preocupa  también causa angustia o interés en miles de ciudadanos que cada día visitan  de modo metódico paginas y mas paginas de personas comunes que cuentan lo que les ocurre.

Hace tan solo unos días, Gustavo Ibáñez  firmaba un escrito en cafeteradigital.com con el titulo de “ Me cago en mi prójimo”. El es un ciudadano, uno de tantos que cada día publican en este medio sus historias, en este caso  el  escrito, así lo prefiero llamar, contaba su  cabreo monumental  por una manifestación que le retuvo en pleno centro de Buenos Aires debido a unos cortes en el abastecimiento de electricidad. Al leerlo me sonreí, me solidarice con el, claro, a mi también me ha ocurrido  encontrarme de golpe con una manifestación, protesta, o celebración  y ver como mis cosas se iban al traste. No es que este en contra del derecho de manifestación, no, en absoluto, es solo que su efecto me jode el día, no solo por lo que comporta de retrasos, no, es además que debo ser cuidadoso, no es políticamente correcto  cabrearse con los manifestantes. Así pues cuando alguien como Gustavo  cuenta su experiencia me doy cuenta de que no soy el único, que a los demás también les ocurre. Por fin me siento entendido, representado en lo que me preocupa o me incordia mi día a día, dejo de sentirme como un insolidario, como un cavernícola y respiro aliviado.

Lo siguiente es seguir leyendo a los Gustavo de ese universo de realidades que no tienen cabida en los medios académicos. Cuando  nos preguntamos por que de la pujanza de los periódicos ciudadanos o los blogs, la respuesta es sencilla, estos medios hablan de ti  que me lees y de mi que te lo cuento.

Abril 21, 2007

“Yo Periodista”

Publicado por CafeNoche en General

 

 

El titular de la noticia no deja lugar a dudas, “El País” abre sus puertas a los ciudadanos con  su página en la red de “Yo Periodista”.

¿Primer diario que ofrece espacio a los ciudadanos? Pues  va a ser que no, tal vez éste tenga más eco que el resto, eso no lo sé, pero lo que sí se es que hay otros medios que lo ofrecen. Cierto es que no con la cabecera de “El País” como respaldo, pero sí hay periódicos tanto en papel como en formato electrónico que ofrecen la posibilidad de que los ciudadanos expresen  aquello que deseen.

Aclarado esto, es de justicia, solo plantearme si de verdad estamos ante un medio libre, un lugar de encuentro en donde los ciudadanos podamos ser los relatores de nuestra historia, si podemos decir lo que pensamos o nos debemos a algún libro de estilo, es solo por seguir o quedarme en este escrito.

La revolución tecnológica es la que da estas posibilidades, ahora, los diarios convencionales ven con preocupación cómo los medios digitales ganan terreno y, claro, no es cosa de perder ripio. Primero damos la posibilidad de que veamos nuestro nombre impreso en un periódico, aunque la impresión sea digital y luego reconducimos al rebaño, no sea que nos salgamos de madre y comencemos a pensar por nosotros mismos, eso sin contar con la publicidad que, de un modo o de otro aportamos los ciudadanos y la que suscita nuestra presencia en los periódicos.

Nosotros, los ciudadanos de la sociedad de la información debemos plantearnos con escrúpulos dónde estamos y qué recibimos, es decir, ¿es este un medio en que puedo ejercer con libertad mis opiniones o se perderán mis escritos en los rincones oscuros?

El tiempo nos dirá si estamos ante una oportunidad de resaltar el ejercicio de las libertades o, por el contrario, solo es un modo de “domar” las inquietudes de unos cuantos.

No ha hecho falta demasiado tiempo, solo unos minutos, el diario El País no se atreve a que los ciudadanos escribamos, claro, faltaría más, “Yo Periodista” es solo algo  para que  pensemos que en verdad podemos ejercer derechos y libertades. La realidad es que da la sensación -al menos a mí-, de que ese espacio es solo un intento de ahorrarse unos cuantos becarios y un barniz de acercamiento al hombre o mujer común… ¿En qué estaría yo pensando?

Abril 3, 2007

Ustedes son Formidables

Publicado por CafeNoche en General

 

 

Así se llamaba unos de los programas más populares de  los años  sesenta y setenta presentado por Alberto Oliveras a quien arropaba la cadena SER  arropaba, de igual modo, al mítico Joaquín Peláez quien  puso en marcha otro programa que alcanzaría  igual popularidad: “Operación Plus Ultra”.  Debo decir, que fui uno de los beneficiarios de la maravillosa voz de Alberto Oliveras. Corría el año 1971 cuando mi insistencia y la diosa fortuna consiguió que uno de aquellos “Ustedes son Formidables” fuera dedicado a contar a la ciudadanía el nacimiento de un incipiente movimiento deportivo  protagonizado por desaventajados físicos. Acababa de nacer CLUMAM, una entidad  deportiva de la que fui uno de sus cofundadores.

En aquel programa, el mítico Manolo Santana, así como el Valencia C.F., el Atlético de Madrid C.F. y el F.C. Barcelona hicieron contribuciones económicas y de material deportivo  para que  pudiéramos realizar nuestro sueño: hacer deporte para conseguir la integración de los desaventajados. Eran tiempos en los que desde la radio se hacían llamadas a la solidaridad, y los ciudadanos, tocados en la fibra sensible, hacían saltar chispas a los teléfonos para dar lo que podían.  Eran tiempos de calor humano. Me esfuerzo en recordar algún escándalo, algo que enturbie el recuerdo pero no lo consigo, aquello lo guardo en la memoria  como algo hermoso y limpio.

 

Hoy, me siento triste, aunque quiera pasar de puntillas sobre ello no puedo. Una noticia  emitida por la cadena SER nos cuenta que la ONG “Intervida” -que tiene en la actualidad 400.000 asociados y está presente en más de 3500 comunidades impulsando proyectos de desarrollo y sensibilización- está siendo investigada por un hecho deleznable y triste. La fiscalía anticorrupción investiga sobre el desvío de 60 millones de dólares procedentes de los apadrinamientos. Al parecer y, siempre según la emisora de radio, una fiscal anticorrupción  y algunos funcionarios de la policía del Grupo de Delitos Económicos  han viajado a Perú  para interrogar a los imputados.

 

Últimamente menudean estos casos, no hace tanto, la policía autonómica vasca detenía al presidente de Anesvad por un delito de apropiación indebida  de fondos de la entidad. Los periódicos comunes cuentan noticias que nos ponen el semblante gris, que nos dañan en lo más hondo de nuestro ser. Anesvad, Intervida, Médicos sin Fronteras… noticias, escritos, que ponen en entredicho la dignidad de estos solidarios de oficio. Eso, siendo malo no es lo peor, lo peor es que estos golfos salpican la credibilidad de muchas personas que se entregan en cuerpo y alma a los demás.

 

Los ciudadanos solemos decir, en lenguaje coloquial: “Oye, que no soy una ONG, que no soy la madre Teresa de Calcuta”, lo hacemos  para significar que no somos tan buena gente, para resaltar nuestras debilidades pero, desgraciadamente, estas frases van perdiendo vigencia. Ahora, lentamente, el término ONG, tal vez de modo injusto lo asociaremos a maleantes, a desaprensivos, a gentuza que ha hecho del ser solidario un negocio. Se nutren de contribuciones del Estado, del mecenazgo, de unas  empresas que encuentran en el apoyo un modo de tomar prestigio, de medios de comunicación que les publicitan, de personas anónimas que dan lo que pueden. El latrocinio de estos mangantes no es solo un delito tipificado en el código penal, es un delito de humanidad.

 

Ojalá la Justicia entienda de una vez que, independientemente del delito, hay un daño de carácter social de proporciones gigantescas y actúe con la dureza que permita  la ley.