Memoria histórica
Ríos y más ríos de tinta se han vertido con eso de la memoria histórica. Se ha decretado escribir un libro sobre ello, se producen homenajes y desagravios a aquellos a quienes la historia de la dictadura menoscabó en sus derechos y sus dignidades… Y esto no es malo, no lo es en absoluto, muy al contrario, poner orden en la historia es la obligación de todos aquellos que no queremos repetirla. Claro que la historia no es lo que deseamos, lo que nos gustaría, esa en donde lo bueno y lo malo estuvieran bien definidos no es real. La historia es demasiado importante para que la dejemos en las manos de los interesados en vender cuentos…y para muestra un botón:
Corría el 23 de febrero de 1983, nos despertamos -unos antes que otros- con una noticia, Rumasa estaba siendo expropiada por el Estado. Nos frotamos los ojos, nos pellizcamos y nos dijimos: “Caramba, el Gobierno de la esperanza actúa rápido”.
Miguel Boyer lo propuso y el consejo de ministros lo aprobó. Las huestes del Estado entraron a saco en la empresa de José María Ruiz Mateos y se hicieron con las riendas. Los medios de comunicación nos contaron a los ciudadanos muchas cosas: que el jerezano era poco menos que un demonio de la ingeniería financiera, que si 65.000 puestos de trabajo corrían peligro, que si había matado a Manolete… Total, que nos presentaron a un hombre con cuernos y rabo, quien, tridente en mano, visitaba los hogares españoles, violaba a nuestras mujeres y robaba las alcancías de nuestros hijos… ¡¡¡malandrín!!!
Todos veíamos al apuesto Miguel como una especie de salva patrias, era la encarnación del socialismo de los pobres, de los desamparados, él no robaba a los ricos para dar a los pobres, sino que, código mercantil en mano, impartía justicia. Justicia… ¡qué bien nos sonaba esa palabra! Justicia… Hubo, lo recuerdo muy bien, iniciativas para pedir la canonización de Miguel, pero como estaba y está vivo, no fue posible, ya se sabe, la Iglesia siempre al lado de los poderosos y en contra de los pobres…¡¡¡malditos curachos!!!
Eran días de felicidad, días en que la esperanza se sentaba a nuestra mesa, la mesa de los menesterosos, de los sencillos, de los que teníamos el brillo de la ingenuidad en los ojos. El señorito andaluz, el secular cacique, estaba huido de la justicia para no entrar en la cárcel. Algunos pensamos que, después de esto, vendrían los bancos avarientos, los aristócratas terratenientes, los industriales explotadores… pero no, no fue así.
Ocurrieron cosas que fueron cayendo sobre nuestros sueños como una bofetada mientras oíamos cómo una voz en off nos llamaba idiotas, ingenuos, estúpidos, tontos útiles…eran las voces que nos comenzaron a contar que…
Ni los magistrados del Tribunal Constitucional se ponían de acuerdo sobre la legitimidad de la expropiación y fue necesario el voto de calidad del presidente del ¿digno tribunal? para hacer que no prosperara el recurso que presentaron diputados de Alianza Popular. Aquello comenzaba a pintar mal, claro que, los diputados del partido fundado por Fraga era fachas, es decir, ilegítimos y canallas, ladrones y malhechores… Aún teníamos la esperanza de que aquel recurso sólo fuera la demostración de lo legítimo del decreto ley por el que se había expropiado la empresa.
“Tó pal pueblo”, así es como lo definía Alfonso Guerra, ¡qué bien nos sonaba eso de todo para el pueblo…! Recuerdo que en noches en las que conversaba con mi esposa decía: “Cariño, seguro que nos darán algo, fíjate, nos podremos comprar una casa… Si es que estos sí son socialistas, sí son honestos…”
La alegría duró poco, menos aún, pronto comenzaron los periódicos malignos a contarnos cosas como que si en la reprivatización había gente amiga del partido, incluso, se llegó a insinuar que la señora Preysler o don Marcos Eiguizabal se lo estaban llevando calentito… ¡qué indignidad! Luego, periodistas como José Díaz Herrera y Ramón Tijeras en su libro “El Dinero del Poder” -página 301 a 333- nos cuentan lo siguiente (permítanme que lo reproduzca, aunque no sea de modo literal):
Corría el año 1977 y Felipe González viajaba a Venezuela en busca de financiación, allí fue recibido por Carlos Andrés Pérez -ese presidente venezolano que, mira por dónde, acabó en la cárcel por ladrón- éste le presentó a un hombre importante: Gustavo Cisneros… El más mangante que magnate venezolano se desvivió por González, le hizo ver las maravillas del paraíso que es Venezuela, el lujo de los aviones privados, las mansiones quilométricas… demasiado para González, aquello que vivió le abrió los ojos… Él, en el momento que fuera presi…
Y ocurrió, en 1983 Felipe González y su mujer Carmen Romero viajaban nuevamente a Venezuela, ahora ya tenía un modo de devolver las atenciones de que había sido objeto por parte de Gustavo Cisneros. En 1984 y en consejo de ministros presidido como es natural por González se toma la decisión de vender Galerías Preciados a una empresa registrada en Holanda, la Elingra Benegingmaat. En el momento de la venta, el patrimonio neto de Galerías Preciados era de 38.585 millones de pesetas debido a una inyección de 34.643 millones hecha por el Gobierno y con cargo a nuestros bolsillos. Según nos siguen contado los periodistas, en el consejo de ministros según consta en el acta del 4 de diciembre de 1984, es vendida a dedo, sin concurso público, sin más voluntad que la del dedo índice de aquel que algunos ya empezábamos a conocer como el ladrón de sueños…
La empresa registrada en Holanda y que fue la adjudicataria de Galerías Preciados por 750 millones de pesetas, tenía un capital de 22.000 florines, poco más de millón y medio de pesetas.
Meses antes de que fuera posible vender por parte de la empresa de Cisneros Galerías Preciados, éste llegó a un acuerdo que se firmaría en 1988 con Anthony Clegg quien pagó 30.600 millones… Podría dejarlo aquí, pero solo por sonreír debo decir que, los periodistas nos cuentan que el Gobierno no pudo cobrar ni tan siquiera los impuestos de dicha venta, ya que la operación era de una empresa extrajera y la venta se realizó en las Antillas Holandesas.
¿Para qué entrar en la venta de las bodegas o de Hispano Alemana de Contrucciones? Todo el proceso de reprivatización fue un fiasco, un engaño, un modo de pagar favores, eso o que estuvimos gobernados por imbéciles… ¿Qué prefieren ustedes, imbéciles o ladrones?
Ahora, en estos días, la pesada mano de los que no tienen vergüenza, las memorias frágiles, llevan a la cárcel a un anciano de 76 años, y estoy de acuerdo en que se haga justicia, claro que sí, a la cárcel con él si es culpable, pero… ¿cuántos tendrían que acompañarle?
Y por último… ¿cuánto nos costó a los españoles esa reprivatización?, ¿cuánto nos costó la devolución de ese patrimonio?
Qué mejor modo de finalizar que recordar a Félix de Samaniego
A un panal de rica miel RUMASA
dos mil moscas acudieron LA BARBARIE SOCIALISTA
que por golosas murieron ¿SE MURIERON LOS LADRONES?
presas de patas en él PRESA LLEVAN A LA VICTIMA
Otra mosca en un pastel ¿BBVA, CNMV, ENDESA?
enterró su golosina Y LO CONSIGUIERON
Así, si bien se examina, ¿LO TENDREMOS EN CUENTA?
los humanos corazones QUE FACIL NOS ENGAÑAN
perecen en las prisiones MORIMOS SIEMPRE LOS MISMOS
del vicio que los domina €€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€€