Editorial de Cafeteradigital

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Septiembre 14, 2007

Faltan bemoles…

Publicado por CafeNoche en General

Tengo un amigo abogado, o tal vez, mejor decir conocido y acosado por mi supina ignorancia legal. Hace unos años, en referencia a un asunto sobre el embargo de una casa a unos ancianos por el impago de una letra, hablé con él y le pregunté cómo era posible que quitaran la casa a esos ancianos por una letra de 20.000 pesetas (unos 130 € actuales). Mi amigo me miró y respondió con la seriedad que le caracteriza:
-Es la ley…
-Pero es injusta -le repliqué-, no tiene sentido que por un mal tan insignificante se infrinja un castigo tan duro…
-La ley, cuando se aplica, nunca es injusta, es lo que establece el código.
-¿No se podía hacer nada?
-Con la ley en la mano, no
-Ya, pero no sé, ¿no se le caía la cara de la vergüenza al juez que aplicó semejante desatino?
-Tú no debes recordarlo, pero el juez en manifestación pública, lamentó que la ley le obligara a ejecutar…
-Pero se podía perder el expediente, no sé, con el desastre que son los juzgados…
-Así es, se hubiera podido perder, hubiera bastado un comentario oportuno, pero los hay que no se mojan ni cuando se duchan.
Estos recuerdos me han venido a la memoria cuando hoy, he leído las declaraciones de un vocal del CGPJ que dice llamarse Alfons, aunque, tanto si le gusta como si no, es Alfonso López -manda pantalones, apellidado López y ahora resulta que el fulano dice que no es español-, nacido en Sagunto (Valencia) y de digna profesión notario, o perceptor de comisiones por dar fe…¿Dar fe he dicho?, éste lo que tiene es un morro que se lo pisa, vamos, que es un jeta, un trepa, un mesiánico que debería estar en otro lugar que no fuera la más alta representación de los jueces españoles y, a ser posible, lo más alejado del ejercicio de tan digna profesión.
El caso es, que este muchacho aupado por Convergencia y Unión a la vocalía del Consejo -¿será otro Estivill?-, pasea ahora sus doctos conocimientos por los platós de televisión, donde no se corta un pelo y nos dice que él no es español, ahora, eso sí, él cobra de una institución como el CGPJ sin ningún reparo y se ampara en que los Estados invadidos por las hordas españolas, también cotizan a la hacienda de esa nación extranjera…
A buen seguro que el resto del Consejo ha leído u oído hablar de las declaraciones de su compañero de junta y yo me pregunto:
¿Con estas declaraciones y, habida cuenta de que para estar en el Consejo es requisito imprescindible ser español, no se lo puede echar? ¿Con estas mismas declaraciones no se le puede impedir ejercer como notario, ya que para serlo también es requisito ser español?
Es más que posible que, como quiera que son declaraciones a la prensa, como es una pertenencia a un Círculo de Estudios Soberanista y así un largo legajo de agujeros legales, no se pueda hacer nada, pero recordando a mi amigo el abogado y nuestra conversación me pregunto:
¿No se le puede abrir un expediente inhabilitador, dictar su apartamiento del Consejo y la retirada preventiva del colegio de notarios?
Seguro que es ilegal, seguro que no se puede hacer, pero se me ocurría que bien podría abrírsele un expediente y marginarle, y cuando él protestara y elevara los recursos pertinentes, hacer que por una vez y gracias el desorden de los juzgados -donde se pierden expedientes gravísimos- se extraviara el mencionado expediente, acusando para ello si fuera necesario a los servicios de limpieza -limpieza de idiotas y otros bárbaros como el mencionado- o al cambio de personal, a la precariedad laboral, a…
Pero faltan bemoles, falta algo importante en la casa de la justicia, falta decisión, ética, coraje, dignidad…Aunque sea haciendo trampas, que tantas veces se hacen y no con tan buenos fines…

Septiembre 12, 2007

¿Qué fabrica la escuela?

Publicado por CafeNoche en General

Este próximo jueves día 13 a las 19 horas de Chile – aquí en España 1 de la madrugada ya del día 14-, www.iberoamericaradio.com entrará a formar parte de nuestra particular historia al coordinar la participación de diversos entendidos en la educación de diferentes comunidades iberoamericanas.
Al margen de ese pequeño éxito de todo el equipo que hace posible esta radio online, nada nuevo bajo el sol. Hablaremos de educación, de las coincidencias y diferencias que existen entre nuestras comunidades en un tema tan importante. Desgraciadamente, soy pesimista, abordaremos sí, con entusiasmo y con todas las buenas intenciones, la educación de nuestros hijos, pero lo haremos partiendo de una base enferma, la educación regulada por el Estado que es siempre el mismo perro con diferente collar.
Cierto es, que en muchas comunidades iberoamericanas la escuela es casi un lujo y que el hecho de la escolarización es como maná caído del cielo pero, ¿qué es lo que sale de esas escuelas?
Aquí, en la vieja España, nos bastará con echar un vistazo a las distintas promociones, al escándalo de pedagogos que se rasgan las vestiduras al comprobar que muchos de nuestros estudiantes de ESO no superarían un somero examen de conocimientos generales.
La educación como tal, es decir, la formación como seres humanos, no es prioridad de ninguna administración pública. El formar personas es un peligro para los que manejan y reinventan día sí y día también el famoso “Sistemas de cosas”.
En nuestros “estudios” virtuales de radio se han dado cita en los últimos meses más de 10.000 seres humanos, personas que ayudadas por las nuevas tecnologías, han hecho bueno nuestro lema “la radio de los que antes no tenían voz y que ahora ya la tienen”. En efecto, cientos de estas personas han hablado en libertad de aquello que han querido, han manifestado su inclinación por unas u otras ideas, pero en todos o la mayoría de los casos, lo que se observa es una información selectiva, más propia de personas con un compartimento estanco para entender, que no una actitud crítica y curiosa ante las aportaciones de sus iguales.
¿De qué es fruto este empecinamiento? Tal vez sería apropiado hablar del mimetismo o, simplemente, de la comodidad de no hacerse demasiados planteamientos, pero lo que no me cabe duda es que estas actitudes son reflejo de una educación tendente a creer en valores monolíticos e incuestionables.
Todo lo que sale de la boca de tu “líder” es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Lo que en verdad sea, lo que los hechos reflejen, no importa, importa la prevalencia de aquellos a los que consideramos por encima de bien y del mal. Esto es la educación. Un adoctrinar y conducir, un constante guiar al hombre por los caminos que interesan a no se sabe bien quién, o tal vez sí, tal vez la respuesta a casi todo esté en una frase de George Soros: “LOS MERCADOS VOTAN CADA DIA”.
Nosotros, fieles a la enseñanza de que hemos sido objeto, no pensaremos, pensar produce cáncer… y eso sería insolidario con el sistema de salud.

Septiembre 11, 2007

La ley del silencio

Publicado por CafeNoche en General

Confieso que me gusta más el término “Omerta”, tiene tintes cinematográficos y mafiosos, así pues, desde ahora llamaré Omerta a lo que hacen los periodistas, que es guardar los secretos que puedan dañar los intereses de la “familia” que edita el periódico, la radio o la tele… no importa.
La noticia del médico expedientado en Asturias ha merecido casi nula atención, los columnistas de tronío no se han enterado, nadie ha hecho el menor caso al asunto.
Ironías al margen, lo que ha ocurrido ahora tendría tintes de sainete, si es que detrás de esto estuviera un ser humano, un buen profesional, al decir de sus pacientes, y un trabajador infatigable por el bienestar de aquellos que le han sido encomendados.
Es la venganza de los mediocres, de los miserables, de los mezquinos, de los vagos y maleantes que pueblan las administraciones y que cuentan con el aplauso de aquellos que, como Luis Andrenio González, hicieron un juramento que se pasan por el arco del triunfo día sí y día también.
Ahora quieren que le evalúe un tribunal médico, ya que ponen en duda su salud mental.Y esto sin eco, al margen de la prensa local, es la Omerta, no sea que algunos de los grandes medios tenga intereses en laboratorios o mutuas médicas y airear esto detraiga los beneficios de aquellos, o lo que sería peor, que algún galeno tomara nota del ejemplo y se decidiera a imitarlo.
“Se lleva mal con sus compañeros”… Toma, natural, ¿cómo queremos que se lleve bien con gente que no te mira, gente que te atiende como si te pusiera cuarto y mitad bacalao? Tiene enfrentamientos, lógico, ¿cómo no tenerlos, cómo dejar pasar un día sí y otro también, la dejadez de sus iguales y que hacen un ejercicio profesional carente de la más elemental humanidad?
Pero hay un vicio oculto, a la administración le importa un bledo que se enfade o critique a sus colegas, lo que en verdad se oculta detrás de todo esto, son las múltiples denuncias de D. Luis por las deficiencias en la gestión, de organización en el centro de salud y un sin fin de cosas…
Le quieren echar, es un grano en el culo, pero es una bendición para sus pacientes, incluso el mismo colegio de médicos, siempre tan cauto, ha hecho saber desde su comisión deontológica que es un caso claro de mobbing.
Mientras, sus pacientes no se han quedado quietos, han hecho colapsar la centralita telefónica del Servicio de Salud de Asturias así como pintadas en el centro primario de salud donde presta sus servicios D. Luis.
Sea como fuere, no teman, este tema no saldrá en titulares, lo merecería por el alcance ético y moral, pero no, a los medios no les motiva el asunto, tal vez por ello, somos otros medios alternativos los que, haciendo bueno lo de periodismo ciudadano, nos hacemos eco en mayúsculas de asuntos como éste.

Septiembre 11, 2007

Donde fueres haz lo que vieres….

Publicado por CafeNoche en General

¡Qué suerte tienes, Geli de mis entretelas! A ti no te pasa lo que ha ocurrido hace unos días en el Servicio de Salud del Principado de Asturias…
Aquí, en la dolça (dulce) Cataluña es casi imposible que se dé esa situación, claro, tú tienes educados a tus sanitarios en el noble arte de hacer poco y menos, de ese modo, las mutuas pueden beneficiarse.
Díganme, ¿a qué creen que se debe la existencia de las mutuas? Al funcionamiento pésimo de la sanidad, a la dejadez, a la falta de atención, a la indiferencia como libro de estilo de aquellos que son nuestros médicos en la sanidad pública, claro…”como no pagamos”.
Un día, dos economistas borrachos de ron Honorable decidieron que el tiempo máximo a dedicar a cada paciente era de 5 minutos… Y te quedaste tan fresca, eso suponía un ahorro de dos euretes y eso prima, claro que prima… Pero esto no es para ti, tú Geli, no eres más que una trepa política y tienes el alma vacía de cualquier cosa que no sea un ábaco…ojalá una de esas bolitas se suelte y te ahogue… Lo malo es que creas escuela, y ahora, el Servicio de Salud de Asturias imita tu estilo ramplón y miserable.
Ahora amigos, presten atención, lo que leerán a continuación es real como la vida misma, aunque lo adornaré un poco, más que nada para sonreír, aunque sea agrio.
Un médico asturiano ha sido suspendido de empleo y sueldo durante 3 meses -me pregunto cuándo leeremos eso como algo ocurrido en Cataluña-, el expediente de suspensión ha sido abierto por los reiterados enfrentamientos entre la dirección del centro de salud Parque-Somio y el facultativo don Luis Andrenio González.
En el expediente se recalca que el mencionado facultativo desobedece de modo continuo (hace 15 años) las órdenes de la gerencia.
Como se puede ver, algo detestable, algo insólito, un médico desobediente, ¿dónde iremos a parar? ¿Pero qué es lo que ocurre realmente, a qué se debe esta “desobediencia”?
Don Luis desobedece en el tiempo dedicado a cada paciente, es decir, en lugar de salir de su consulta a las tres de la tarde tal como manda el convenio colectivo, sale a las cuatro o las cinco y, lo que es más peligroso, los sábados, día que no es de trabajo, va a su consulta a agilizar el papeleo.
¿Pero qué es esto?, ¿un médico que atiende lo que necesita el paciente?, ¿un médico que se preocupa por el entorno humano del paciente?, ¿un médico que no mira el reloj?, ¿un médico que usa de su libertad de prescripción y de cátedra para ejercer?
¡A la hoguera con semejante vándalo! Pero… ¿cómo no quiere tener a la gerencia soliviantada?, ¿cómo no quiere tener en contra de él a sus compañeros, siempre tan coorporativos? Lo de este hombre es un escándalo, debe padecer, sin dudas, una enajenación… ¿Dónde se ve eso?, aquí en Cataluña no, aquí todo está reglado, aquí todo está en orden, no hay agentes de Moscú creando desunión y mal ambiente… Aquí los médicos no te miran, no saben tu nombre, no saben del conjunto de problemas, pasan visita sin enfermera, se atienen al reglamento, viven por y para el libro de estilos que la lúcida Geli les ha dado.
Don Luis, hágame caso, cambie usted, por el amor de Dios, ¿no ve que así no vamos a ninguna parte? Venga, un poco de buena voluntad, ¿qué le cuesta? Fíjese bien, el 90 por ciento de sus pacientes sólo quieren ser atendidos, ¿y para que está un buen pastillazo de ansiolítico?, ¿se imagina usted lo que perderían los laboratorios si todos los médicos hicieran como usted? Sería la ruina de la industria farmacéutica, reconózcalo, lo suyo es subversivo, es fascista, lo suyo es, en definitiva, una pésima praxis médica. Ande, sea bueno, despache a los viejos en un plis, que ya no sirven, que no producen y solo gastan, ¡y cómo gastan los muy condenados!
Aténgase a razones, ya ve que no faltan, y de las buenas, y esa historia de publicar en un periódico las razones de su suspensión es de lo más bajo, eso es atentar contra el stablishment, eso no se hace, ellos, los funcionarios, no son los culpables, es usted el único responsable. Mire, por último y como sugerencia, le dejo el texto que debería insertar como anuncio:
“Yo, colegiado –aquí su número y nombre- pido perdón a la administración y a mis pacientes por olvidar que, no entra dentro de mis facultades como médico el tratar a la administración como animales y a los pacientes como si no fueran borregos inútiles que más bien harían en morirse y dejar de gastar. Prometo que en el exilio al que me han condenado no llevaré estas malas prácticas médicas, muy al contrario, dedicaré mi tiempo de consulta a tomar ron Honorable y a loar el nombre de los procederes de la salud en Asturias”.
Todo para Woody Allen… nada para los asturianos, todo para los premios Príncipe de Asturias… nada para los ancianos.

Septiembre 10, 2007

La Banca y sus aliados

Publicado por CafeNoche en General

Cuando se habla de dinero, la alargada figura de la banca aparece entre sombras, la verdad, no comprendo por qué. La banca es una empresa, una institución, algo común, se remonta a… Dios… me cansa buscar el detalle en la enciclopedia, sea como fuere, la banca es de siempre, es como la suegra, sin ella no existiría la felicidad.
Así es, la banca reúne ahorros, los presta, y aquellos que no puede prestar, los invierte, la banca es sota, caballo y rey.
Innovar y banca son dos conceptos contrapuestos, como suegra y paz. La banca lleva desde que era mocita dejándote un céntimo cuando tienes garantías que toman como aval del préstamo y que nunca son inferiores a diez o más veces superior a lo que pides… Es la ley, y lo peor, es que han hecho encaje de bolillos con esas tres cartas y siempre con la ley protegiendo sus intereses.
Hay quien ve en la banca a la avaricia con rótulos luminosos, pero no es así, hoy, sin ir mas lejos, aprovechando la filosofía de estas empresas crediticias, florecen otras que, con la aquiescencia de la banca crecen y crecen. Son las llamadas empresas de reunificación de créditos.
Primero decir que somos la caraba en bicicleta, la leche marinera, unos despilfarradores, unos desentendidos de eso tan esencial que son las finanzas. Ale, el coche, la tarjeta de crédito, las vacaciones, la hipoteca, la tarjeta de El Corte… total, que con un poco de suerte, tienes que pagar más de la mitad de los ingresos de la unidad familiar cada mes de los lógicos plazos. El resultado es de catástrofe, cierto es que, ya llevamos diez años de hipoteca, cierto es que del coche nos quedan… pero en cualquier caso, nos ahogamos. Entonces, con la sonrisa complacida de la banca llegan las empresas esas que te unifican las deudas y te hacen pagar solo un 20% de tus ingresos. ¡Albricias! Estamos salvados.
Ya podemos respirar, ahora en un plis tendremos mucho más para gastar, y todo gracias a nuestro banco, ¡bendito seas! aunque te llames Santander o Bilbao.
En uno de esos brevísimos cortes de publicidad que hay en la tele -los anuncios deberían ocupar mas espacio-, veo con alegría a la empresa “Duros a Cuatro Pesetas” desde ahora, DCP. Un muchacho con cara de angustia oye una voz que le dice: “¿Apesadumbrado por los pagos, no llegas a final de mes?” La cara del muchacho es un poema, afirma compungido, hace un gesto de impotencia y saca los bolsillos vacíos para, finalmente, hacer un gesto de resignación. La voz canta, la voz es feliz, la voz le dice con alegría: “Ven con nosotros, ven, llama al 000000902 pagarás la mitad que ahora.”
Me quedo mirando el anuncio, incluso trato de ver la letra pequeña, pero, ¿qué importa?, lo importante es que ya no tendré disgustos los fines de mes, podrás llegar, y además dispondré de unos céntimos para irme con mi pareja a cenar o al cine. Y esa noche, sueño con la alegría de que me queden unos cuantos billetes al finalizar el mes, con los ojos iluminados de mi pareja al ver que ya no somos pobres, ya que ahora, y gracias a la agudeza financiera que me caracteriza, somos una familia feliz.
Al día siguiente, apenas si llego a la oficina llamo por teléfono, una voz -¡qué voz!, parece sacada de los contactos eróticos- me responde, me cita, me llama por mi nombre y lo hace como sólo las almas buenas y comprensivas pueden hacerlo… Esa misma tarde, con la excusa pertinente, me acerco a la oficina del cielo. Como no puede ser de otro modo es una oficina de ensueño situada en el corazón financiero de Barcelona: puerta de roble macizo, símbolo de solidez, suelo de parquet, nada de moqueta de la barata, y una señorita con los dientes más blancos y hermosos que he visto jamás, me sonríe, me invita a decirle… titubeo, por un momento me asalta el miedo de si al saber quién soy, no saldrá un ordenanza de los de antes y me pondrá de patitas en la calle, pero no, pronuncio mi nombre y la cara del ángel que me ha recibido se ilumina. Casi me tengo que pellizcar, incluso es más, estoy tentado de repetir mi nombre, no sea que… pero no hace falta, ella, la diosa, me dice con esa voz:
-Acompáñeme, el Sr. Martínez, nuestro director financiero, le recibirá al momento…
Me quedo patidifuso, el director financiero, vamos, a mí, me va a recibir a mí. Por un instante, me acuerdo de mi oficina, esa en la que el cajero, que no el director financiero, me mira como a un apestado cada vez que me acerco….
Es como en las películas, la señorita me abre una puerta y con un tono de alegría impensable me anuncia. El hombre que está detrás de esa mesa labrada, sólida, con una Montblanc en su mano, se levanta y viene hacia mí con la mano extendida, me saluda, me pone la mano izquierda en el hombro. ¡Joder! es como si me conociera de toda la vida, no como el Sr. Puig de La Caixa, que no levanta los ojos de los papeles y que nunca me dio la mano…
-Pase, pase amigo Cantero, ¿quiere tomar alguna cosa?
No, no, gracias -logro balbucear.
- Acomódese y cuénteme cuales son sus necesidades.
Aquí, lo confieso, pensé que se acabaría todo. Carraspeo y, no se bien cómo Dios me dio fuerzas pero dije:
-Verá Sr. Martínez, yo…
-¡Nada de Sr. Martínez! Para usted soy Pablo, Pablo a secas…
Ahora si me hubiera tomado un buen lingotazo, me acababa de dejar boquiabierto… me autorizaba a tutearlo… a mí, a un don nadie…¡Ay!, ¡cuánto deben aprender los bancos y las cajas!
-Pues verás Pablo, tengo algunos problemas con los créditos, la hipoteca, y no llego, no llego a fin de mes…
-Eso se va acabar, desde hoy amigo, eso se acaba, para eso estamos aquí.
Reconozco que me sonó como el anuncio del detergente, pero era música celestial. Claro que aun faltaba decirle lo de los 30.000 euros que tenía que pagar antes de un mes y mis ingresos.
-Bueno, ojalá, pero la cosa no acaba ahí, tengo que hacer frente a un pago de cierta importancia antes de que acabe el mes y estoy asustado, no sé cómo salir del agujero, y mi banco no me ayuda… y si mis ingresos fueran mayores… pero claro, estoy en 2.500 euros.
-No te preocupes, no pasa nada, para eso estamos los amigos. Tengo aquí el monto total de lo que has de pagar mensualmente y lo que te resta de hipoteca, con todo esto ya te puedes relajar, no hay problemas, lo resolvemos y donde ahora pagas 1300 pagarás, vamos a ver… ¿Qué te parece pagar 500 euros mensuales?
Me aflojé el nudo de la corbata, de la alegría casi me da un pasmo, “sólo 500, sólo 500…” no paraba de repetirme.
-Lo de los 30.000 lo tendremos que arreglar ya mismo, para eso haremos un crédito puente, nada, una formalidad mientras nosotros agilizamos todo el papeleo. Te voy a dar la dirección de una financiera especializada en créditos puente y en 24 horas tendrás esos 30.000 y después de que arreglemos lo de la nueva hipoteca, les pagas y a vivir que son dos días.
Dios existía, no había duda, yo estaba viendo su mano en todo esto, le agradecí a Pablo todas sus bondades y salí del edificio como si flotara. Sin pérdida de tiempo me acerqué a la oficina de créditos puente, cierto es que no estaba en el corazón de la milla de oro, pero era igual que rondara el antiguo barrio chino, yo no notaba nada.
-Hola, buenas tardes, vengo de parte de Pablo, del Sr. Martínez.
- Ah sí, ya sé, nos acaba de llamar, espere un momento….
Aquí la señorita ya no lo era, y su voz era estridente, pero para mí era como si fuera la voz del cuerno de la abundancia.
-Pase, Sanchez le atenderá…
-Buenas tardes Sr. Sanchez, soy Cantero, vengo de parte de…
- Sí, ya sé, siéntese. Vamos a ver, necesita usted 30.000 para ya, ¿verdad?
- Así es, pero vamos, que por poco tiempo, me ha dicho Pablo que…
-Bien, bien, no se preocupe, vamos a ver, ahora usted me firma unas letras y sale de aquí con su talón por los 30.000. ¿Qué le parece?
-¿Qué qué me parecía? ¡Señor! Me parecía milagroso, en una sola tarde iba a resolver todo, todo, y gracias a un anuncio de la tele… No veo porque esos estirados de las asociaciones están en contra de la publicidad….
-Pues me parece estupendo, cuando usted disponga…
-Aquí tiene, dos letritas, vencimiento la una dentro de 6 meses y la otra dentro de 7.
Me tendió las letras y, más por oficio que no por desconfianza, miré el importe y el vencimiento y entonces… entonces comencé a sudar.
-Pero… son letras por el mismo importe, cada una es de 30.000 euros…
-Natural, la una por el capital y la otra por los intereses.
-Pero… ¿cómo unos intereses de este monto?
-Mire amigo, nosotros corremos un riesgo, un riesgo grande, y claro, tenemos muchos impagos, así que no nos queda más remedio que protegernos, además, prestar dinero así, sin nada más que la garantía de la palabra de Pablo… Es lo que hay, pero claro, si quiere no firme, nadie le obliga…
En el espacio de tiempo que Sanchez hablaba me fue pasando por la imaginación todo lo que había estado soñando, desde la cara de alegría de mi mujer, al orgullo de no tener que pedir más anticipos, a los fines de semana con cine o cena, a la tranquilidad de esos 500 euros de cuota mensual…Luego pensé: “no importa, con lo de la nueva hipoteca que no tardará más de un mes, liquido esto y a otra cosa mariposa, además, mi mujer no tiene por qué enterarse, es mucho sí, pero ¿y el problema y angustia que me ahorran? Firmé, salí de allí con un talón de La Caixa por los 30.000 y, es cierto, un nudo en el estómago, pero también con una romería en el corazón.
Al día siguiente ingresé el talón, sin problemas, pagué lo que me agobiaba y me relajé… Dos semanas más tarde llamé a Pablo, la voz de la señorita no era la misma, pero me dio igual…al cabo de unos minutos se puso al teléfono:
-¿Qué pasa Pedro?
-En realidad nada, era solo por saber cómo estaba lo de la hipoteca…
-Hombre de Dios, sólo han pasado 15 días, tranquilo, estas cosas hay que hacerlas con calma, tenemos que encontrar a la entidad que mejores condiciones nos dé para tu rehipoteca….
-Ya sé Pablo, ya sé que eres un profesional, era solo por estar tranquilo.
-Quédate tranquilo, todo funciona… todo a su tiempo… que ya sabes que las prisas para los chorizos y los malos toreros…
Esa fue la primera llamada de algunas más, los días caían como ladrillazos, pero me tranquilizaba el hablar con él, después de todo, era el director financiero de una empresa que se anunciaba en televisión…
¿Quieren saber el final de todo esto? Fácil, muy fácil, llegó el primer vencimiento y mi rehipoteca no estaba, y llegó el segundo y tampoco… Poco después, recibí la carta de un bufete de abogados que me anunciaba que debido al impago, presentarían una demanda de embargo contra mi casa… Llamé a Pablo y éste me dijo con el mejor de los tonos:
-Cómo lo siento, la cosa esta difícil, lo estoy intentando, claro que ahora con ese embargo… va a ser aún más complicado.

Ya no tengo casa…

Septiembre 7, 2007

Los Hijos de don Quijote

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Así se llama el movimiento francés -quién iba a decir que fueran franceses los que usaran el nombre del hidalgo caballero- que ha luchado hasta conseguir que el Gobierno francés elabore un proyecto de ley por el que los ciudadanos puedan reclamar ante los tribunales por su derecho a una vivienda digna.
Tal cual todo está planeado, este movimiento ciudadano ha conseguido que desde el 2012 las viviendas sociales sean un hecho.
No entraré en los detalles administrativos del pacto firmado por el Gobierno francés y la asociación, pero sí será bueno, tal vez, que nos demos cuenta de lo que se puede hacer con un poco de buena voluntad, una dosis de solidaridad y un trabajo que despertó pronto entre los ciudadanos franceses las más grandes simpatías…
Un actor -¿dónde estarán aquí los Bardem, dónde los Banderas, las Pe y los demás?-, Agustin Legrand, acampó con sus hermanos en dos tiendas de campaña junto al Sena, donde los desheredados de la fortuna, los sin techo, duermen o simplemente se congelan. Con esa actitud, con unos ordenadores, consiguieron que hasta once mil personas se movilizaran en el mismo sentido en más de cien ciudades francesas, por cierto, tengo entendido que no rompieron lunas, ni quemaron coches, sólo presionaron al Gobierno… justo como aquí, como nosotros ahora, en año de elecciones.
En la mañana de ayer sufrí un golpe en la cabeza, justo en la emisora de la caridad, justo en la emisora de los defensores de los desvalidos, en la emisora del amor que nos mostró el Carpintero, justo ahí… Un individuo, una mala persona, un animal de bellotas, un ciego de ambición, un piojo resucitado que obedece al nombre de Federico Jimenez Losantos decía a grosso modo -ya les anticipo que podrán escuchar sus palabras literales en el corte que pongo en este escrito- lo siguiente: “Derecho, ¿qué es eso del derecho a una vivienda digna? ¿A qué bobo se le ocurrió poner eso en la Constitución? Si alguien tiene un problema se le tendrá que echar una mano, pero eso no es un derecho, será caridad, solidaridad.”
CANALLA, así, en voz baja, canalla, malnacido, por tu boca habla la miseria moral en la que te mueves. Lo que dicen en la Junta de Andalucía será o no una mentira, pero, ¿sabes?, aguarda, espera, y si eso declarado no se cumple, haz como tu querido Antonio, di eso que repites como si fuera una muletilla barata: “son las siete de la mañana y los Albertos no están en la cárcel, sólo que ahora, exige, solivianta al pueblo andaluz que necesita vivir con dignidad, y al que tal vez, ese cacique llamado Chaves esté engañando: ”Son las siete de la mañana y Chaves no ha hecho una sola de las casas prometidas… a la cárcel con él.”
Todos -incluido yo- te aplaudiremos, sólo que hoy, hoy siento rabia, siento pena, frustración y unas enormes ganas de escupir en tu cara.

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Septiembre 3, 2007

Sra. Geli

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Estimada Consejera, o mejor, compañera, eso es, que después de todo eres socialista y entre descamisados los formulismos sobran, ¿verdad?
Sé con certidumbre que no leerás esta carta, sé que nadie te hará referencia, y lo que aún es peor, sé que de leerla, tampoco te haría pensar, tú mejor que nadie sabes que eso de pensar produce cáncer, pero como tengo una imaginación importante quiero creer que lees esto, que eres capaz de apartarte de los presupuestos, de las cifras, de los costos y puedes dedicarte a lo que en verdad deberías dedicarte, que no es otra cosa que a mejorar la sanidad pública.
Yo no sé, pero creo que, si me dejas, te invitaré a que vengas conmigo a un hospital público, a las urgencias, hazlo de incógnito, claro, que no sepa nadie quién eres…
Las urgencias son como un muelle de carga y descarga, un celador te empuja hasta el interior de la nave en la que supuestamente hay una médico, en realidad creo que no pasó la EGB, pero bueno, a lo mejor es del partido, y eso, ya se sabe, es mérito más que suficiente. Por otro lado, tampoco necesita ser una lumbrera, hasta yo viendo unos cuantos episodios de House soy capaz de rellenar el protocolo. La doctora en cuestión ni te mira, no le importas, está cansada, rota, lleva… para ella sólo somos bultos que en el mejor de los casos pueden responder a su cuestionario. Su voz suena como las locutoras de los bingos: “¿Qué le pasa?, ¿fiebre?, ¿es alérgico a algún medicamento?” Tampoco escucha, imposible hacerlo con el ruido de tanto bulto entrando y saliendo, pero ella anota y luego, siempre sin mirarte, te larga un papel que el celador lleva a no se sabe dónde. Son las 14h 40m.
¿Ves Delfina? Ya estamos en la rueda sanitaria, ahora en un momento, alguien te llamará y podrás explicarle que te duele y mucho, que te sientes mal y asustado… Pero… ¡ay, amiga mía, Delfi de mi vida!, tú no sabes… allí el tiempo es eterno, da la sensación de que el dolor pasa, tal vez sea debido al mimetismo, como se supone que estamos en un hospital…
De pronto, oigo más voces de las acostumbradas, anda, arrímate a mí, no es que pueda hacer mucho, pero eso del código 7 suena, y suena a algo peligroso. Los celadores nos retiran, ¡no salgan!, ¡métanse para adentro! Pasan unos minutos que se hacen eternos, los “mossos” entran con una especie de cinturón que parece de castidad -lo digo porque si tienen que hacer algo, antes de quitárselo da tiempo a que se les baje la libido-, les siguen los policías nacionales y unos vigilantes jurados con “pipa”, joder, qué miedo, y encima uno que no está hoy para esos trotes… pero claro, ya sabes Delfi, es difícil hacer otra entrada para estos personajes, como somos enfermos y estamos en la sanidad pública se supone que lo aguantamos todo… De golpe, veo a dos policías nacionales enormes, con cara de muy mala leche y grandes como armarios roperos… llevan a una piltrafa descalza, es como una muñeca repollo solo que atontada, la mano de uno de los policías descansa sobre la nuca de aquello que dicen que es un ser peligroso… se me ocurre pensar que si vivieran en mi barrio, no salían.
Como quiera que es un código 7, la pasan directamente a la consulta, claro, como es peligrosa no la quieren hacer esperar, que a lo peor se pone de malas y Urgencias vuela por los aires. Nosotros, tú Delfi y yo, miramos, prestamos atención a lo que dicen los que están allí, hay un mozo que debe ser de alguna hamburguesería, una de esas que te dan mierda para comer, el muchacho, tal vez llegó sin desayunar y sólo se le ocurrió… en fin. Le oigo, habla con un amigo, le dice que se siente bien, que lleva allí como cuatro horas, que no sale nadie, que no sabe lo que sucede… “Paciencia”, le dicen sus amigos, ya se sabe que esto va siempre para rato. Fíjate a mi espalda, mira al hombre que hay tendido en la camilla, debe tener como sesenta años, tiene el rostro gris ceniciento, ronca, mientras, la que presumo es su esposa, está allí, de pie derecho esperando, nada, nadie se acerca, ¿te fijas? Parece invisible, durante un momento, del modo más discreto posible, la he mirado, me produce ternura, pero eso me dura un instante, ¡coño! los dolores continúan… Miro el reloj, ya son las cinco de la tarde, nada, parece como si yo también fuera invisible y necesito ir al baño. Al rato vuelvo a mi posición, antes he preguntado al celador si me daría tiempo, no fuera que me llamaran en mi ausencia, la verdad, no he interpretado su mirada, pero ahora, cuando la rememoro lo entiendo… era una mirada mitad conmiseración y mitad de extrañeza, como la de aquel que se encuentra ante una pregunta estúpida, una de esas preguntas innecesarias que sólo se hacen por molestar. “Sí, sí -me dice-, no tenga preocupación”. Le agradezco la amabilidad con una medio sonrisa, mi espalda sigue doliendo, y mis costados, y los riñones, y las piernas…
Miro nuevamente el reloj, son las seis de la tarde, casi estoy por pellizcarme, más que nada, querida Delhi, por saber si estoy despierto. No es posible, ya llevo 3h 20m de espera, pero me armo de paciencia y sigo esperando, mientras observo cómo el número de personas que vienen de urgencia crece y crece. La médica que las atiende parece colgada, como si tuviera un globo, no es posible aparentar tanta frialdad ante lo que llega. Cuando faltan 20 minutos para que se cumplan 4 horas de espera me dirijo a una celadora:
-Señora, perdóneme, pero llevo aquí desde las dos y cuarenta minutos, ¿cuándo me visitará el médico?
-¿Para qué servicio está usted?
-No lo sé, la señora que está en la puerta me tendió un papel, pero su compañero lo cogió y no sé bien…
-Espere, ahora intento averiguar algo…
Pasan apenas cinco minutos y la amable celadora vuelve:
-Está usted en el servicio de orientación y aún tiene gente delante…
-Perdóneme, pero, ¿dónde está el jefe de servicio? Es inhumano tenerme aquí 4 horas…
-No se extrañe señor, hasta seis horas es normal…
Mi querida y admirada Delhi, ¿seis horas?, ¿cómo se entiende eso?, ¿me lo puedes explicar?
Ya sé, es la gente, mira que ponerse enferma, mira que ir a urgencias porque tienen miedo, si te comprendo, si nos pasa poco, ¿verdad? Yo creo que nos tendríamos que rascar el bolsillo cada vez que fuéramos a urgencias, no sé, aflojar 50 o 100 euritos, así seguro que se descongestionaría Urgencias.
Pero sigamos con lo nuestro, si primero voy a un servicio de orientación, y después estos “sanadores” me encaminan a otro, ¿cuánto puedo tardar en dejar de sufrir? Pero no importa, yo no soy un agente productivo, así pues da lo mismo. ¿Que sufro dolores?, que me jodan, ¿no es cierto? Después de todo, soy “clase pasiva”, así, ¿de qué me quejo?
Finalmente, a las 18h 45m decidí abandonar Urgencias, a la angustia de lo que me pasaba unía en esos momentos una carga importante de ira, de ganas de gritar, de decir bien fuerte todo lo que me pasaba por la cabeza… casi sin darme cuenta, vi cómo en el transcurso de la espera hubo un cambio de turno, los que se incorporaban saludaban a los que se iban, sonrisas, risas, exclamaciones como: “¡Pero qué guapa vienes!, ¡qué morena¡, ¡estás bonísima!” Yo lo entiendo, las personas que trabajan en Urgencias no tienen mejor cosa que hacer que lanzar risas y guiños mientras tú deseas fervientemente que les duela algo como a ti… tal vez entonces entenderían que no es lugar, ni momento, que allí, en aquel muelle, los bultos que ven no son cajas vacías, que en ellas habitan seres humanos que no lo están pasando bien, que… ¿pero qué importa?
Antes de marcharme pedí un documento que certificara que había estado allí e indicara a la hora que había entrado y a la que había salido. ¿Y sabes qué hicieron? Darme un papelote, eso sí, Delfi, papel reciclado, pero era un papelote que yo mismo puedo hacer así que pedí al administrativo que lo sellara… Me lo alargó, pero estaba sin firma, así que le pedí que el papel estuviera con la firma del jefe del servicio, después de todo, él era el responsable. Y entonces, Geli, querida, una señora casi salida de un almanaque de camionero me dijo con voz suave:
-Acompáñeme por favor.
La seguí en silencio, entré en un despacho que a buen seguro no cumple las normas de accesibilidad y la “modelo” me dijo con su tono de voz bajito:
-Espere aquí, ahora vendrá el jefe del servicio a firmarle la nota.
Efectivamente, al cabo de un momento llegó un sanitario, ¿ves Delfi?, sin identificación.
El buen hombre firmó el papel y le pregunté:
-¿Quién es usted?
-El jefe de servicio.
-¿Y la identificación?
-No la llevo encima…
-Pues debería - le dije mirándole a los ojos-. ¿Cómo puedo saber que es usted quien dice ser?
-Tiene razón, ahora voy a buscarla, pero tardaré…
Esa fue la venganza del mísero, de pobre hombre, una actitud impropia, Delfi, y más propia -lo digo por su mirada- de un chulampín de putiferio que no de un médico.
Finalmente, eran las siete y media de la tarde cuando salía de aquel muelle…
¿No me crees? Fácil, ve, haz que mueva el culo del asiento uno de esos funcionarios que tan buen dinero se lleva de todos y que lo compruebe. Pero no lo harás, te limitarás a ignorar… ¿para qué?
Seguimos sin pensar, ya se sabe, produce cáncer y las arcas de la sanidad están pobres… no hagamos que se dilapide dinero.