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Septiembre 11, 2007

Donde fueres haz lo que vieres….

Publicado por CafeNoche en General

¡Qué suerte tienes, Geli de mis entretelas! A ti no te pasa lo que ha ocurrido hace unos días en el Servicio de Salud del Principado de Asturias…
Aquí, en la dolça (dulce) Cataluña es casi imposible que se dé esa situación, claro, tú tienes educados a tus sanitarios en el noble arte de hacer poco y menos, de ese modo, las mutuas pueden beneficiarse.
Díganme, ¿a qué creen que se debe la existencia de las mutuas? Al funcionamiento pésimo de la sanidad, a la dejadez, a la falta de atención, a la indiferencia como libro de estilo de aquellos que son nuestros médicos en la sanidad pública, claro…”como no pagamos”.
Un día, dos economistas borrachos de ron Honorable decidieron que el tiempo máximo a dedicar a cada paciente era de 5 minutos… Y te quedaste tan fresca, eso suponía un ahorro de dos euretes y eso prima, claro que prima… Pero esto no es para ti, tú Geli, no eres más que una trepa política y tienes el alma vacía de cualquier cosa que no sea un ábaco…ojalá una de esas bolitas se suelte y te ahogue… Lo malo es que creas escuela, y ahora, el Servicio de Salud de Asturias imita tu estilo ramplón y miserable.
Ahora amigos, presten atención, lo que leerán a continuación es real como la vida misma, aunque lo adornaré un poco, más que nada para sonreír, aunque sea agrio.
Un médico asturiano ha sido suspendido de empleo y sueldo durante 3 meses -me pregunto cuándo leeremos eso como algo ocurrido en Cataluña-, el expediente de suspensión ha sido abierto por los reiterados enfrentamientos entre la dirección del centro de salud Parque-Somio y el facultativo don Luis Andrenio González.
En el expediente se recalca que el mencionado facultativo desobedece de modo continuo (hace 15 años) las órdenes de la gerencia.
Como se puede ver, algo detestable, algo insólito, un médico desobediente, ¿dónde iremos a parar? ¿Pero qué es lo que ocurre realmente, a qué se debe esta “desobediencia”?
Don Luis desobedece en el tiempo dedicado a cada paciente, es decir, en lugar de salir de su consulta a las tres de la tarde tal como manda el convenio colectivo, sale a las cuatro o las cinco y, lo que es más peligroso, los sábados, día que no es de trabajo, va a su consulta a agilizar el papeleo.
¿Pero qué es esto?, ¿un médico que atiende lo que necesita el paciente?, ¿un médico que se preocupa por el entorno humano del paciente?, ¿un médico que no mira el reloj?, ¿un médico que usa de su libertad de prescripción y de cátedra para ejercer?
¡A la hoguera con semejante vándalo! Pero… ¿cómo no quiere tener a la gerencia soliviantada?, ¿cómo no quiere tener en contra de él a sus compañeros, siempre tan coorporativos? Lo de este hombre es un escándalo, debe padecer, sin dudas, una enajenación… ¿Dónde se ve eso?, aquí en Cataluña no, aquí todo está reglado, aquí todo está en orden, no hay agentes de Moscú creando desunión y mal ambiente… Aquí los médicos no te miran, no saben tu nombre, no saben del conjunto de problemas, pasan visita sin enfermera, se atienen al reglamento, viven por y para el libro de estilos que la lúcida Geli les ha dado.
Don Luis, hágame caso, cambie usted, por el amor de Dios, ¿no ve que así no vamos a ninguna parte? Venga, un poco de buena voluntad, ¿qué le cuesta? Fíjese bien, el 90 por ciento de sus pacientes sólo quieren ser atendidos, ¿y para que está un buen pastillazo de ansiolítico?, ¿se imagina usted lo que perderían los laboratorios si todos los médicos hicieran como usted? Sería la ruina de la industria farmacéutica, reconózcalo, lo suyo es subversivo, es fascista, lo suyo es, en definitiva, una pésima praxis médica. Ande, sea bueno, despache a los viejos en un plis, que ya no sirven, que no producen y solo gastan, ¡y cómo gastan los muy condenados!
Aténgase a razones, ya ve que no faltan, y de las buenas, y esa historia de publicar en un periódico las razones de su suspensión es de lo más bajo, eso es atentar contra el stablishment, eso no se hace, ellos, los funcionarios, no son los culpables, es usted el único responsable. Mire, por último y como sugerencia, le dejo el texto que debería insertar como anuncio:
“Yo, colegiado –aquí su número y nombre- pido perdón a la administración y a mis pacientes por olvidar que, no entra dentro de mis facultades como médico el tratar a la administración como animales y a los pacientes como si no fueran borregos inútiles que más bien harían en morirse y dejar de gastar. Prometo que en el exilio al que me han condenado no llevaré estas malas prácticas médicas, muy al contrario, dedicaré mi tiempo de consulta a tomar ron Honorable y a loar el nombre de los procederes de la salud en Asturias”.
Todo para Woody Allen… nada para los asturianos, todo para los premios Príncipe de Asturias… nada para los ancianos.

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