Cronicas Barbaras

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Junio 28, 2007

Líbano: Desastres militares

Publicado por cronicasbarbaras en General

Poca diferencia hay entre el belicismo altivo de Aznar y el pacifismo medroso de Zapatero: ambos envían soldados mal equipados a zonas de guerra presentándolos como oenegés, y como son pocos los españoles que se les enrolan, tienen en filas a cada día más extranjeros pobres.
En el Líbano y Afganistán el treinta por ciento de los soldados bajo bandera española son latinos. Natural: si Zapatero dice que el término nación es discutible, pocos españoles quieren morir por esa idea. La solución son los forasteros: esperan recibir la nacionalidad tras varios años dispuestos al combate. Si mueren, entonces sí los hacen españoles.
En EE.UU., esos mismos inmigrantes son naturalizados antes de firmar como soldados. Y aparte de la paga reciben ayudas laborales o facilidades para estudiar posteriormente.
Aznar presumía de su bajo presupuesto de defensa, uno de los menores del mundo. Y enviaba soldados mal dotados, aunque no fueran a combatir, a áreas peligrosas como Irak. Su ministro de Defensa contrató un avión Yakolev de bajo costo para traer a 62 militares de Afganistán: se estrellaron.
Zapatero sigue igual. Su presupuesto militar es una quinta parte del británico o el francés, cuarta parte del alemán y un tercio del italiano.
Esta cicatería hizo que los vehículos atacados en el Líbano carecieran de inhibidores de radiofrecuencia que evitarían atentados con telemando como el que mató este domingo a seis soldados, la mitad inmigrantes latinos.
Unos artilugios que se encuentran fácilmente en el mercado internacional, al contrario de lo que dice el ministro de Defensa. Los tienen centenares o millares de políticos españoles en sus coches.
Tacañería y desastres militares, lógicos en un país cuya Ley de Defensa Nacional no menciona la guerra, palabra que, exorcizada, no existe, pero que haberla, hayla.

Junio 27, 2007

Selecciones nacionalistas

Publicado por cronicasbarbaras en General

Entre las grandes ambiciones de los nacionalismos catalán y vasco, algo menos el gallego, está la de disponer de selecciones deportivas para humillar a sus equivalentes españolas derrotándolas sin piedad.
La necesidad de matar al padre, diría Freud. En Venezuela una selección vasca de fútbol reclamaba su independencia y reconocimiento, y en el centro de Siberia la selección catalana de fútbol-sala, sostenida con dinero de la Generalitat, triunfaba en un “torneo internacional” sobre otra española sin apoyo ni reconocimiento oficial.
El seleccionador catalán, Joan Antoni Fernández, charnego vuelto nacionalista, aseguraba a su vuelta a Barcelona que sintió “un plus de emotividad” al oír “el himno nacional de Catalunya, Els Segadors”, enfrentándose al español.
Todo deporte de competición es una pequeña guerra. Entre barrios o ciudades, y entre países cuando se trata de selecciones nacionales. España hoy no tiene contenciosos con Francia o con el Reino Unido, y aún así siempre hay quien desea vengarse nuevamente de Napoleón o cambiar la suerte de la Invencible.
La guerra civil que destruyó legal y humanamente Yugoslavia comenzó con rivalidades deportivas entre grupos étnicos y religiosos en pistas de baloncesto como las de Zagreb.
Aquella conflagración en la que hubo genocidios, fusilamientos masivos, violaciones y toda clase de brutalidades fue procedida por inocentes incitaciones a ensalzar lo propio agraviando lo yugoslavo, despertando así odios y rivalidades.
Y en las regiones españolas en las que se enseña obsesivamente que hay un conflicto latente entre ellas y España es sumamente fácil hacer que ardan pasiones. Todo comienza quemando banderas por ambas partes.
En España no se da la diferencia religiosa o étnica yugoslava, aunque los sabinianos evoquen errehaches. El elemento diferencial que se explota es el idioma. Algo utilitario y sencillo que puede impulsar el mal.

Junio 27, 2007

Eutanasia o muerte dulce

Publicado por cronicasbarbaras en General

Acabó una pesadilla para las familias de centenares de fallecidos en un hospital madrileño que durante dos años creyeron que les habían acelerado la muerte para deshacerse de ellos rápidamente, como si los médicos fueran unos asesinos.
Pero detrás quedaron un debate ético sobre la muerte dulce o con dolor, y la lucha política convertida en tétrica carroña.
Marzo de 2005. Una carta anónima denuncia que en el servicio de Urgencias del hospital Severo Ochoa de Leganés, municipio madrileño de 187.000 habitantes, se habían producido 400 eutanasias.
Inmediatamente, Rafael Simancas, líder de la oposición socialista a Esperanza Aguirre, la presidenta popular, la acusó de crear una sanidad que cometía “asesinatos en masa” para ahorrar dinero hospitalario.
Su postura duró solamente unas horas. Simancas no sabía que el jefe de Urgencias del centro y responsable de las supuestas eutanasias, Luís Montes, era izquierdista y médico personal de Felipe González.
Quien la tomó en serio fue el consejero de Sanidad de la Comunidad, Manuel Lamela, cercano a las tesis más conservadoras sobre la vida y la muerte, quien, tras destituir a Montes como jefe del departamento en el que se administraban sedaciones presentadas como eutanasias, lo llevó a los tribunales por múltiples homicidios.
Porque el anestesista Montes facilitaba con liberalidad medicamentos paliativos para evitarle dolores y acortarle la agonía a los moribundos. Una conducta que, legalmente, o según el código moral de cada uno, puede ser eutanasia o humanitarismo.
Esta semana un juez de Leganés ha calificado su conducta de “mala práctica médica”, pero archivó el caso: nos deja con el debate ético sobre si los moribundos debían acabar dulcemente o entre horribles dolores.
Olvidándose de Simancas, Montes acusa a Lamela de “haber conseguido que la gente muera ahora peor que antes”.

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MANIFIESTO POR EL DERECHO DE ISRAEL A EXISTIR

Concentración ante la embajada de Irán, día 27

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Junio 25, 2007

Guerra civil palestina

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Una guerra civil necesita al menos dos bandos –frecuentemente son más– que luchen para imponer su ideología al pueblo; en el caso de los palestinos se enfrentan un cierto racionalismo modernizante pero corrupto y la religiosidad fanática de distintas sectas islamistas.
En algún momento casi todos los pueblos viven estas luchas. Europa sufrió numerosas guerras entre las banderías religiosas y los precursores del libre pensamiento.
Incluso la guerra civil estadounidense enfrentó a quienes creían que Dios bendecía la esclavitud y a los herejes que lo negaban, que resultaron vencedores.
Salvando distancias de tiempo, lugar y culturas, la conflagración entre los menos religiosos de Al Fatah y los integristas sunnitas de Hamas recuerda la guerra civil española entre las fuerzas republicanas y los rebeldes bendecidos por la Iglesia de la época, que llamó Cruzada a su lucha.
En el trasfondo de la guerra civil palestina está, sobre todo, el Alá violento e implacable de parte del pueblo y el enfrentamiento de todos con Israel. Situación que provoca exaltación y violencia fácil:
¿Qué es mejor, negociar con los israelíes como propone Al Fatah, o exterminarlos ayudados por Al Qaeda y Hizbolá, la secta rival chiíta sostenida por Irán, a cuyos militantes matará después Hamas?
Si Al Fatah prefiere le negociación antes que la destrucción, Hamas y los demás grupos religiosos aliados, aunque sean temporales, quieren hacer desaparecer Israel.
La guerra civil española, y por mucho fanatismo que hubiera en ambas partes, tenía que concluir con el triunfo del racionalismo.
Ese final ocurrió muchos años después, en 1975, al morir Franco. En medio, el catolicismo había sufrido un cambio radical con el concilio Vaticano II, algo que no ocurrió y quizás no ocurra en el islam.
Y si hubieran ganado los republicanos, que en su guerra civil interna habían perdido su autoridad en favor de la religión atea dominante, la estalinista, el régimen habría caído con la URSS, en 1991.

Junio 24, 2007

Mujeres asesinadas

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Debe decirse sin ambages: casi la mitad de los 36 asesinatos de mujeres denunciados en lo que va de año en España tuvieron como autores y víctimas a extranjeros, como ha reconocido con preocupación Montserrat Comas, presidenta del Observatorio sobre Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial.
Desasosiego por un fenómeno que señala diferencias conductuales entre una mayoría autóctona y una minoría extranjera, y porque sabe que habrá organizaciones que la acusarán de xenófoba por divulgar un dato políticamente incorrecto.
Pero ocultarlo es injusto: mantiene la idea de que los españoles han progresado mucho económicamente, pero nada como seres sensibles e igualitarios.
Y los españoles han reducido enormemente su machismo, especialmente tras establecerse la democracia, incluso sin haber sido tan machistas como dice su leyenda negra: desde hace un siglo España es el país europeo que registra menor violencia doméstica.
El último censo habla de casi 45 millones de habitantes en España, de los que cinco millones son extranjeros: entre este pequeño grupo se han producido tantos asesinatos de mujeres como entre los 40 millones de españoles de origen.
Aunque, atención, no todos los asesinos son inmigrantes pobres, sino también europeos residentes en España, que aportan una violencia inicial superior a la de aquí.
La diferencia de orígenes entre ambas poblaciones ha sido explotada con cierto éxito en zonas con fuerte inmigración en la costa mediterránea por la Plataforma Catalana, partido de la extrema derecha con el que está dispuesta a pactar ERC, y la Falange, con la que negocian algunos representantes de IU.
El problema ahora es cómo incrementar mucho más aún entre los españoles el respeto a la mujer, y lograr que quienes vienen de sociedades más violentas se reeduquen en ese valor fundamental.

Junio 24, 2007

¡Alto, señora UE!

Publicado por cronicasbarbaras en General

Con su enorme y bienpensante burocracia que dirige nuestras vidas hasta dejarnos sin iniciativa ni individualidad, la Unión Europea ha prohibido que la publicidad de vinos, cervezas y sidras señale una magnífica verdad: que bebidos moderadamente son sumamente saludables.
Basta ya de dirigismo virtuoso, de invadir la vida de todos, señora Unión Europea. Usted se inmiscuye en la libertad de los ciudadanos, quiere cambiarles los horarios y lo que comen o beben aunque se haya demostrado científicamente que es bueno para sus arterias y corazón. Si quiere que los jóvenes no beban alcohol, prohíbales usted las bebidas destiladas, que es lo que consumen, porque desgraciadamente han perdido el conocimiento del vino. Así que, está cansando usted a mucha gente, señora.
Ser como los demás europeos era el norte, nunca mejor dicho, de la mayoría de los españoles desde que se fundó el Mercado Común en 1957. Una ambición que obligó al franquismo a ablandarse hasta su desaparición, y a que la democracia arraigara.
Cierto que la mayoría de las iniciativas de la señora UE son positivas. Pero últimamente hay otras a las que debe decírseles basta ya. Como esta de que no pueda proclamarse públicamente que el vino en cantidades moderadas es muy recomendable.
Además, este jueves han tratado de imponer una fórmula para reducir la representatividad y los poderes de los ciudadanos de países como España. Sólo para que Alemania, Francia, Reino Unido e Italia tomen las grandes decisiones sin que los demás estados puedan evitarlo. Polonia se opuso, mientras el dadivoso ZP presionaba a Varsovia para que abandonara sus intereses como hace él con los nuestros.
Los grandes alegan que su demografía les avala y que 23 países-gallinero deben obedecer lo que ellos decidan porque es imposible poner de acuerdo a tantos pollíticos sueltos. Como si polacos o españoles fuéramos animales de granja destinados a la olla.
Precisamente ahora cuando, rechazada la Constitución Europea en referéndum en Francia y Holanda, era hora de sentar bases ecuánimes para los poderes y los derechos ciudadanos.
Pero España ha cedido ante los grandes regalando su soberanía: ya no somos nadie, y mañana seremos menos aún.

Junio 22, 2007

Adjetivos paliativos

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Hay un método para mitigar la importancia de las torpezas y hechos graves a cuyos autores queremos disculpar: hacerlos aparecer como jóvenes impetuosos, aunque sean mayores.
El muchacho, el chico, siempre obtiene más atenuantes que los adultos, merecedores de mayor dureza. Conducta que se aplica también a las mujeres jóvenes, ahora llamadas jóvenas, término tan querido por numerosas feministas.
Arzalluz definía a los terroristas callejeros, algunos sesentones, como “los chicos de la gasolina”. Una hábil operación de disculpa.
Cuando los periodistas califican de joven a un adulto lo hacen intencionadamente para reducirle responsabilidades, situándolo cerca de la adolescencia. Usamos lo que podríamos llamar “adjetivos paliativos”: una humilde sugerencia para los gramáticos.
Porque imaginamos al joven como idealista, impetuoso, pero en el fondo buena persona aunque cometa actos terribles llevado por su fogosidad. Indirectamente pedimos para nuestro protegido que lo envíen al correccional para adolescentes, no como adulto a prisión.
Joven igual a inexperto e impulsivo es un reflejo del “pensamiento automático” del que hablan los siquiatras y sicólogos.
Cuando se dice “el joven presidente del Gobierno español, de 47 años”, como ocurre tantas veces, se pretende paliar su responsabilidad de adulto definiéndolo como poco más que de un impúber.
Recordemos: púber. Término que viene del vello que comienza a aparecer al iniciarse la adolescencia. Precisamente, en el lugar al que le da nombre, el pubis.
No: Zapatero no es un joven. Es un señor mayor, adulto. Su rival, Mariano Rajoy, tenía solamente cinco años cuando él nació. ¿Calificaría alguien de joven líder del PP a ese caballero?
Aunque lo mejor son los líderes juveniles de algunos países: pueden llegar a los 81 años y mantener su impetuosidad efébica. Fidel Castro sigue escribiendo entusiásticamente desde hace medio siglo en el diario “Juventud Rebelde”

Junio 22, 2007

Coalición de perdedores

Publicado por cronicasbarbaras en General

Dwight Porter es un periodista estadounidense sorprendido por lo poco que se usa en España la expresión “coalición de perdedores” para referirse a los supuestos “políticos progresistas” que se alían solamente para evitar que gobiernen listas ganadoras de la derecha.
Porter, colaborador de grandes medios de su país, quizás esté desconcertado al ver que los socialistas pueden unirse a nacionalistas que disculpan “los excesos” de los terroristas, o que los comunistas de IU y los falangistas pacten algunos ayuntamientos.
Los anglosajones suelen mantener la extravagante idea de que no pueden mezclarse gasolina y fuego, ni agua y aceite. Pero estas mixturas se dan en España sin dificultad alguna.
Aquí la izquierda democrática estudia unirse a un grupo ideológicamente afín al terrorismo porque se define como de izquierdas y progresista, a pesar de que su objetivo es crear un “lebensraum” con uniformidad cultural, cuando no racial, ayudado indirectamente por la violencia.
Este país, Dwight, sigue siendo diferente. Aquí, las “coaliciones de perdedores” contradicen la lógica. Aquí se aprueban leyes desequilibradas e contrahechas porque cada coalicionado consigue imponer lo más extremo de sus exigencias ideológicas.
Véase el Estatuto de Cataluña, un Quasimodo en la precaria catedral constitucional, creado para apaciguar un secesionismo neofascista presentado como izquierdista.
O la Ley del matrimonio homosexual, elaborada para satisfacer a activistas minoritarios del mundo gay, pese a que la mayoría de ellos, como tantos ciudadanos, pedía una ley de parejas de hecho con derechos y deberes similares a los del consorcio matrimonial.
O la ley de violencia doméstica, ineficaz porque condena a hombres inocentes sin distinguirlos de los culpables, y ello por obedecer a las exigencias del feminismo más fundamentalista.
Así, casi todo: en la España actual las coaliciones de perdedores se han radicalizado para producir monstruos que casi nadie quiere ver.

Junio 20, 2007

Porno para Admadinejad

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Algunas historias pícaras de “Las mil y una noches” surgen en Persia, donde vivieron hace casi mil años bajo un islam tolerante Shakîr Wa’el, que cantaba al erotismo femenino, y el poeta del vino y la homosexualidad, Omar Khayyam.
A ellos, y a todos los ensalzadores de la pasión desinhibida, los ahorcaría o fusilaría el régimen de los ayatolás, como acaba de anunciar que hará el presidente Mahmud Ahmadinejad con los consumidores y productores de pornografía.
Los dirigentes iraníes, como los de los países de puritanismo similar, tienen razones sobradas para imponerle penas tan duras a los libertinos: el sexo libre es capaz de destruir los cimientos religiosos e ideológicos de sus regímenes.
Quienes vivieron la postguerra española lo saben bien. En los años cuarenta había algunas piadosas damas que apedreaba a mujeres que usaban pantalones.
Luego, sus hijos e hijas resultaron landistas, españoles simbolizados por Alfredo Landa en el cine de los años sesenta y setenta, mirones onanistas de suecas en bikini. Fueron las liberadas nórdicas, tanto como el antifranquismo y Tarancón tras el Vaticano II, quienes acabaron con el nacionalcatolicismo.
Pronto las escandinavas resultaron puritanas al lado de los nietos y nietas de las que apedreaban mujeres con pantalones. Y las playas españolas están ahora llenas de mirones onanistas, pero ya no españoles: observándolos puede adivinarse su origen.
El cuerpo hermoso e insinuante, femenino y masculino, es un arma cargada de futuro: la difusión del porno en Irán podría iniciar una guerra ideológica y fisiológica más eficaz que un ataque nuclear y con bombas racimo.
Mahmud Ahmadinejad amenaza con volatilizar Israel con sus futuros explosivos atómicos, y ese país, antes de atacar las instalaciones donde los construyen, debería bombardear Irán con ingentes cantidades de pornografía. Seguramente caería el régimen.

Junio 19, 2007

Buena vida en Euskadi

Publicado por cronicasbarbaras en General

Coincidamos en que en el País Vasco se vive bastante bien entre paisajes y pueblos hermosos, buenos servicios y excelente comida.
Una vida agradable si no se habla de política. Silencio. Zahiera usted a un líder nacionalista, democrático o violento, y posiblemente le agredirán.
Se vive bien en Euskadi, pero con miedo, más aún que con Franco. Aquí cualquiera es un espía, un denunciante ante los abertzales.
Bajo Franco Euskadi era rico en industria y creatividad –Deusto formaba empresarios–, con un sistema económico protegido por el régimen. El resto de España era un desierto barato, con excepción de Cataluña.
En tiempos de Franco fueron a buscarse la vida al País Vasco muchos millares de españoles de otras zonas. Trabajadores poco cualificados que aprendían lo que era producir fuera del mundo agrario del que llegaban.
Luego, la democratización trajo a toda España nuevas universidades. Facultades de económicas que comenzaron a hacerle competencia a la jesuítica Deusto, que no quería rivales. Con libertad política y educativa se formaron economistas e ingenieros por todas partes y la estructura económica española cambió.
Ahora la gente no emigra a Euskadi. Al contrario, se va de allí. Abandona la ruina moral bajo el bienestar. Doscientos cincuenta mil habitantes, más del diez por ciento de sus población, se exilió. Como de la Cuba fidelista. Asfixiada por el nacionalismo. Muchos ayuntamientos están dominados nuevamente por el terror silencioso.
Se sigue sin libertad, como con Franco. Decaen las ilusiones, los esfuerzos por ser libres. La opresión ahoga a los constitucionalistas. Se sobrevive, pero aceptando golpes y humillaciones como bueyes de tiro.
Euskadi está rezagándose. Hay zonas de España, antes pobres, que han sobrepasado su nivel de vida. Sin miedo.
Se percibe: sobre aquella tierra cruza una calamidad espiritual, una sombra negra.

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