Odiosas dos Españas
Para Hemingway, Orwell, Saint-Exupéry, Dos Passos y Mijail Koltso, entre otros famosos periodistas, la guerra civil española fue la gran información de sus vidas. Con ella vivieron la lucha entre dos ideologías: la fascista y la comunista, para las que España era un laboratorio.
Más liberales que apostólicos, era lógico que apoyaran al bando republicano: defendía la Constitución, estaba amparado por las personas más respetadas, por intelectuales como ellos mismos y parecía limpio de toda culpa.
Los hispanistas y los historiadores más conocidos mantienen esa simpatía tres décadas después del final de la dictadura franquista, a pesar de que Orwell o Dos Passos, aún siendo antifranquistas, reconocieron después que las izquierdas más activas no luchaban por la democracia, sino por una revolución totalitaria.
Sólo la ultraderecha y algunos revisionistas pusieron la mirada en la retaguardia republicana para describir y denunciar crímenes no menos terribles que los de la zona franquista.
Ahora están apareciendo pruebas y documentos antirrepublicanos que Franco no llegó a usar a su favor como disculpa para su violencia, quizás por su soberbia como “Vigía de Occidente”.
Uno es “Matanzas en el Madrid republicano”, del embajador de Noruega Félix Schlayer, editado originalmente en 1938, pero aparecido en español sólo en 2006, y “Correspondent in Spain”, de Edward Knoblaugh, malamente titulado por Áltera “¡Última Hora: Guerra en España!”
Es descorazonador el libro de Knoblaugh, corresponsal de la estadounidense Associated Press en Madrid entre 1933 y 1937. Escrito el mismo 1937, acaba de publicarse en España. Lo que describe de las matanzas en zona republicana es tan espeluznante como lo que dicen los antifranquistas de las de la zona franquista.
Equilibrando ambos bandos con documentos fiables, a los españoles sensatos sólo les queda repudiar aquellas dos Españas igualmente monstruosas y asesinas.