República Chavista
Te escribo, Presidente Chávez, Prócer y Padre de la Patria, para expresarte mi admiración por el cambio radical que estás dándole a tu país, del que serás Presidente Vitalicio, y que debería llamarse República Chavista, y no Bolivariana de Venezuela.
Admirado Chávez: Bolívar era de origen imperialista español. No tenía ni gota de sangre aborigen. No merece dar nombre a un pueblo nativo emancipado. Él sólo creó un nuevo régimen criollo. Tampoco debe llamarse Venezuela, que viene de pequeña Venecia, como le puso Américo Vespuccio siguiendo órdenes españolas.
Venezuela era una democracia convencional próspera, aunque con mucha corrupción. Ahora hay más corrupción, cierto, pero también algo que la compensa: una Revolución Antisistema.
Afortunadamente lo más importante eres tú, quien, henchido de sentido revolucionario, diste un golpe de estado en 1992. Salió mal, pero luego venciste electoralmente. Lo mismo que hizo otro nacionalista y socialista ejemplar: Adolf Hitler.
Cambiaste la Constitución y, buen revolucionario, creaste unidades de combate contundentes contra los opositores. Llenas el país de armas y buscas luego enemigos exteriores, te apoderas de los medios informativos. Eliminas las voces disidentes y las libertades porque engañan al pueblo. Además, repartes tierras y empresas, aunque quienes las reciben no saben administrarlas y van arruinándolas y abandonándolas: eso sí es una Revolución.
Por eso, Presidente, tu país debe llamarse solamente República Chavista.Tú eres el Gran Timonel del siglo XXI. Tu nombre debe quedar para la historia nacional socialista. Abajo el colonialismo. No más Bolívar o Venezuela. Socialismo, anticolonialismo, o muerte.
Mi idea merece algunos de tus petrodólares, que deberían llegarme como a tantos que te apoyan, como a Fidel, a los golpistas peruanos, a nicaragüenses, bolivianos, a londinenses, y a gochistas españoles, reduciendo el nivel de vida de los venezolanos. Yo también quiero cacho, compañero.