Banqueros del régimen
Presume Zapatero de que Emilio Botín, el presidente del Banco Santander, alabó a su Gobierno por dirigir sabiamente la economía del país, aunque el PP afirma que ese éxito se debe a la herencia de Aznar, que comienza a agotarse.
Y es cierto que Botín ensalzó la marcha actual de la economía cuando ZP lo visitó en la nueva sede del banco, que cumple su 150 aniversario. Una aprobación que, concedida por un gran banquero, vale muchísimo. Podría interpretarse como un aval crediticio.
Aunque como contrapartida Botín logró el apoyo incondicional de ZP para su compra, con el Royal Bank of Scotland (RBS) y Fortis, del banco holandés ABN Amro.
Este “quid pro quo” no fue la interpretación que le dieron los medios que defienden entusiásticamente al actual jefe de Gobierno, cuyos forofos proclamaron, triunfalistas: Botín glorifica a Zapatero.
Botín glorifica a Zapatero y a quien mande. Porque la historia indica que los Botín, desde 1857, hicieron lo mismo con todos los gobiernos. Menos con los izquierdistas más radicales de la II República. Exactamente igual que todos los banqueros.
Estar a bien con el poder es parte del negocio bancario. Son fieles al régimen que los protege, y enemigos de quien los persigue. Juan March, sufragó como representante de sus colegas el levantamiento de Franco contra la República cuando esta parecía querer sovietizarse.
Los Botín alababan la política económica de Franco cuando arribaba con el Azor a Santander. Los banqueros vascos en San Sebastián, igual. Barrié en La Coruña y los de la Caixa en Barcelona. También enaltecieron entusiásticamente a Suárez, Calvo-Sotelo, Felipe y Aznar.
Así es este negocio: defiende sus intereses y concede sus créditos políticos al poder para seguir ganando, aunque ahora la economía, ay, parece empezar su cuesta abajo.