Idioma es barrera entre latinoamericanos y españoles
Por: José Ignacio Penagos H.
Es una realidad. Aunque se habla español en Latinoamérica y en España no es fácil que exista un entendimiento fluido. El mismo idioma que podría ser lo que mas puede acercar a los inmigrantes a España, es también su primera barrera y es importante que tanto Latinos que llegan como españoles que los reciben en su territorio, comprendan las diferencias y sean tolerantes.
Es un acuerdo tácito y casi absoluto que el español o el castellano es una lengua viva que cambia constantemente, que se retroalimenta y que avanza con cada generación. También es casi absoluto el pensamiento que los hispanoparlantes han adoptado su propio estilo y que se marcan fuertes diferencias en su uso, acento, pronunciación, estructura y significado de las palabras según el territorio. Si estas diferencias ocurren dentro de un mismo país, que decir entonces cuando pese a hablar el mismo idioma, los inmigrantes sienten estar en una torre de babel dentro del territorio español.
Para empezar a un inmigrante latinoamericano antes que su fisionomía, lo delata el acento y éste es ya la marca primera de choque cultural que llena al interlocutor de estereotipos, muchas veces equivocados. Luego viene la pronunciación de las letras “c” y “z” como “s”. Muchos de los puristas españoles se sienten agredidos porque no se respeta estas formas que no existen al otro lado del Atlántico. Pasamos luego al uso del lenguaje en donde muchas expresiones y frases quieren decir cosas diferentes o que se utilizan de otra manera. El uso del “a por” será siempre una discusión entre latinos y españoles; y el “venga” siempre confunde al latino cuando tiene que asumir que no lo están llamando. el laismo generalizado suena extraño y confunde. Se complementa la lista de diferencias con palabras con uso exclusivo del español de España que hace que el latino no sepa en que idioma le hablan o que le están diciendo.
Seguramente los lectores se sentirán identificados con algunas de estas diferencias, pero mas que las que se puedan citar a modo de ejemplo, son las confusiones que hayan podido vivir en contextos particulares. Seguramente también habrá latinos que recuerdan la cantidad de veces que trataron de hacerse explicar de mil formas diferentes escogiendo las palabras y pensando como utilizarlas para poder hacer que le entiendan y el Español que no sabe como hacerse explicar con sus propias palabras como si el hispanoparlante fuera un extranjero con otro idioma.
Desde casos dignos de plasmarse en un guión de humor hasta desesperos absolutos que marcan la intolerancia, son parte de las millones de historias que a diario se presentan, pero más fuerte es cuando el inmigrante latino llega a un sector de España y cambia de lugar. Pasa con aquellos que llegan a Galicia, Barcelona o Madrid y tras un tiempo van a trabajar a Andalucía en donde el mismo idioma del Castellano que se habla en España, es diferente en el mismo territorio.
En una conversación sobre lenguaje es común ver como se lanzan acusaciones mutuas. El latino es acusado de hablar un español antiguo y casi cervantino lo que lo hace poco evolucionado y el ciudadano español es acusado de no cuidar el idioma y de pasar por encima del mismo. El latino acusa al local de España de dar prioridad a otras lenguas antes que al Español como es el caso de el Gallego, el Euskera, el Catalán, el Valenciano y pregunta que cual español si lo que menos se habla en España es español y el autóctono responde que no habla español sino castellano. Al final siempre hay críticas mutuas por como se pronuncian las palabras en inglés tanto del un lado y del otro con palabras como iceberg para el español (aisberg) en la pronunciación latina o siglas como DVD (de uve de) para el español y (di vi di) para el latino y así cualquier cantidad de palabras.
Lo claro es que no es fácil, al menos de entrada, encontrar un nivel medio de entendimiento entre interlocutores y si es recomendable evitar discutir frente a quien tiene la razón gramatical. El español, es una lengua viva y libre de ser hablada por quien la adopta como lengua oficial en las formas de su uso. Hoy ya existen diccionarios que permiten traducir el Español-Español de acuerdo con el país y hasta en algunas páginas de Internet, tratan de regionalizar el mismo idioma como Español suramericano, centroamericano o peninsular. Es tan válido el español que se habla en Colombia como el que se habla en Venezuela o Ecuador y que evidentemente no es el mismo pese a ser países vecinos. Igualmente es válido y requiere de paciencia mutua cuando se trata de hacerse entender en el territorio de España.