Curiosa ley venezolana tiene mas de efecto cultural
Por: José Ignacio Penagos H.
Con mucha curiosidad encontramos un cable de la agencia Reuters que daba cuenta de una simpática propuesta de ley que en Venezuela pretende evitar que los padres coloquen a sus hijos nombres extraños, dudosos y extravagantes; algo que parece razonable, tiene mucho mas en todo el bloque latinoamericano y es el juego cultural que se le hace a la ignorancia y los efectos de querer ser globales sin entender bien de que va eso.
Pero antes de comentar dejo el texto del cable de la agencia:
“Los venezolanos no podrán poner nombres extravagantes o que “expongan al ridículo” a sus hijos, si se aprueba una propuesta de ley que prohibe a los padres valerse de combinaciones de los apelativos de familiares o buscar fórmulas originales para llamarlos. Nombres como Yuleisy, Yesaidú (Yes I do), Josmar (María y José) y Usnavy (U.S. Navy) se escuchan entre los habitantes de la nación sudamericana. “Los registradores civiles no permitirán que los declarantes del nacimiento les coloquen a los niños nombres que los expongan al ridículo; sean extravagantes o de difícil pronunciación en el idioma oficial”, establece el artículo 106 de la propuesta de ley. El texto también prohíbe el uso de “variantes familiares y coloquiales que denoten una identificación confusa o que generen dudas sobre la determinación del sexo”.”
Esta curiosa ley tiene su lógica y más cuando en nuestro países queremos creernos que el Inglés es un idioma de dominio público cuando a duras penas aprendemos a hablar el nuestro con dificultades y errores. No digamos mentiras, Latinoamérica no es bilingüe aunque tengamos la influencia directa del país del norte.
No obstante en toda nuestra vida tendemos a adoptar curiosamente la pronunciación y la adaptación del inglés que nos ponen en ridículo constante. Basta mirar cuando a un vigilante se le dice “Guachimán”(Watch Man), o a una glorieta o rotonda “Ronpoi” (Round Point) o a una escopeta recortada “Changón” (Shot Gun).
Hace unos meses escribía sobre nuestras diferencias de en la concepción sonora de nuestro idioma Español con el Castellano Español con palabras como DVD (dividi para Latinoamérica y deuvede para España); pero esto se queda corto cuando adoptamos a nuestro español, nombres de personas.
Jhon Esneider, Juan Vianey, Ever Alberto, Luis Amstrong, Usnavy, Yasleidi, Leididí, son nombres bien populares sin contar algunos que son impronunciables y que, inclusive, llevaron hace un tiempo a que las mismas autoridades españolas, no permitieran reconocer el nombre de una mujer colombiana y su hijos en el trámite de documentos por lo absurdo de sus nombres.
Pero hay que recordar que estos sin tocayos están regados por toda la faz de la tierra y en todos los idiomas. En Latinoamérica lo vemos ahora con una lógica del ridículo, pero nadie se atreve a entender los nombres y apellidos de algunos personajes norteamericanos que traducidos son nombre de animales, frutas, árboles o marcas de coches. Basta mirar los créditos finales de las películas en el cine y hacer el ejercicio para uno reírse con sus nombres y sobretodo sus apellidos.
Claro está que en nuestros países y en pleno siglo XXI parece un desatino dar por nombre a hijos la marca de un coche que gusta (jeison Ferrari) o de un ordenador (Carlos Samsung) como si estos fueran no nombres sino apodos. Lo que si es cierto es que es una realidad y que parece que en Venezuela se cansaron de ser “ridículos” o de aceptar que es un elemento típico de la cultura latinoamericana en donde cualquier cosa puede pasar.
De todos modos hay que pensar que cada cual es cada uno con sus cadaunadas y que hay que respetar al otro como quiera que es libre hasta de ponerle el nombre a sus hijos.