Crece la incertidumbre en Venezuela
Por: José Ignacio Penagos H.
No para la caótica situación que se viene gestando en Venezuela. Una gran parte de la población oprimida, sin voz, sin capacidad de acción o reacción, menguada por las fuerzas chavistas que circundan el poder dictatorial del presidente Hugo Chávez, se encuentran encerradas y padeciendo la crisis interna que ya no solo limita las libertades sino los derechos.
Desde hace dos semanas los supermercados comenzaron a verse escasos de productos de primera necesidad. Este fenómeno de falta de algunos productos, sobre todo importados, ya se venía presentando, pero ahora ha llegado a crisis, al punto de verse estantes completamente vacíos en las grandes superficies y tiendas de barrio. Ahora escasean hasta los productos de producción nacional. Hay quienes reportan ya de restricción alimentaria en algunos sectores y de hambre colectiva.
La crisis de la población mayoritaria que no quiere intervenir en política y que se ve obligada a vivir sumisa ante el régimen mas aquella parte de la población que es de oposición, tienen ahora que padecer el control de las divisas que atenta contra la propiedad privada y por igual al ciudadano convencional que busca ingresar dólares de manera ilegal comprándolos en Colombia, Brasil, Aruba y Perú. El control de divisas también afecta a los empresarios.
En el caso de los empresarios, estos anunciaron que muchos ya van directo a la quiebra y los países socios comerciales de Venezuela ven como las empresas comienzan a no exportar sus productos al país de Chávez para no engrosar las cifras de la cartera. Esto es que Venezuela no sólo controla las divisas, sino que toda empresa que importe productos o servicios de otro país, tiene que pedir permiso al gobierno para poder hacer la transacción comercial y pedir que le autoricen el pago en dólares del valor de la importación. Con esto, las facturas de compra-venta que genera quien envía los productos a Venezuela, deben hacerse llegar a una oficina del Gobierno quien decide cuando paga o autoriza el pago. Entre tanto la empresa venezolana le da el dinero en la moneda local -el Bolívar- al gobierno pagando la tasa del dólar fijada por el gobierno a su antojo.
Sumado a todo esto está que la misma comunidad estudiantil de clase popular que accede a universidades y colegios públicos y que tradicionalmente criticaban los comportamientos estatales de protección a las clases pudientes y el abandono a las populares, acusa a un gobierno de izquierda de comportarse peor que los gobiernos de derecha. Han salido a manifestarse a las calles durante las dos últimas semanas protestando contra el estilo de gobierno de Chávez y de su abandono por igual a clases populares y pudientes. Los estudiantes no aguantan más y han llegado a tope cuando las mismas fuerzas chavistas acabaron con la vida de dos estudiantes mientras trataban de controlar la situación.
Las protestas estudiantiles fueron masivas y a ellas se sumaron madres y padres de familia, empresarios, estudiantes de universidades privadas, transportadores y trabajadores. Las calles se convirtieron en ríos de gente en rechazo a las políticas del presidente Hugo Chávez quien por demás, prepara un nuevo cambio en la constitución para buscar la reelección. Una reelección que el pueblo venezolano rechaza y que Chávez pretende mostrar como una decisión democrática proponiendo un referendum que debe ser considerado en el Congreso que es de mayorías chavistas y controlado por el mismo presidente. El sólo hecho de ser aprobado el referendum en el Congreso, en donde tiene buen ambiente, significará un triunfo cantado, toda vez que el sistema electoral está bajo el dominio absoluto de presidente venezolano.
Como si fuera poco cada vez se hace más difícil que los ciudadanos venezolanos puedan salir del país. Para muchos no sólo media la falta de dinero, sino la dificultad de obtener pasaportes, documento imprescindible para circular por el mundo. Muchos han buscado la manera de salir de manera ilegal a países vecinos con lo poco que pueden reunir, mientras quienes tienen hijos menores ven casi imposible sacarlos del país. En este dilema están cientos de descendientes de españoles y españoles con hijos nacidos en Venezuela y que al buscar la manera de salir ven la misión casi imposible. En la misma situación están ciudadanos naturales de diferentes países de América y Europa.
Para algunos analistas y habitantes consultados que viven actualmente en Venezuela, la situación es comparable con una caldera hirviendo en descontrol. La incertidumbre crece cada vez más y no se sabe hasta cuando el país lo pueda soportar. Muchos lo ven insostenible y dan a la capacidad del pueblo venezolano de resistir y capotear la grave situación, el mérito de que al momento no hayan pasado cosas más graves.
Desde esta Doble Vía acompañamos al pueblo venezolano y estamos pendientes para mostrar aquella realidad que no se deja contar al mundo.