Simples cuestiones
(MVC, Málaga, España). Todo el revuelo de explosión de la burbuja inmobiliaria en EEUU y la inyección de moneda en el mercado por parte de la Unión Europea y, en menor medida, los propios EEUU, Japón y Australia (¿y China y Rusia?), trae a mi mente las nociones que sobre el coeficiente de caja, la política monetaria, las alegres concesiones de hipotecas y la liquidez que aprendí en la asignatura de Economía, de primero, Microeconomía, de segundo y, sobre todo, Dirección Financiera, de cuarto de Empresariales (ver texto Decisiones Imprudentes).
En líneas generales, porque no hay nada inventado, la explicación del coeficiente coincidía con la que aparece en la Wikipedia: porcentaje del dinero de un banco que debe ser guardado en reservas líquidas, o sea, sin poder usarlo para invertir o hacer préstamos. Esto quiere decir que un coeficiente de un 2% (habitual en la zona Euro hoy en día) significa que por cada 100 € que depositamos en ahorros en una entidad, ésta mantiene 2 € como reservas legales (ACSB) y tiene la capacidad de invertir o conceder créditos por valor de 98 €. Igualmente, con la inyección de dinero en el sistema.
Por aquellos tiempos nos hacíamos preguntas tontas del tipo: ¿Qué pasaría si se perdiera la confianza en la institución financiera y los proveedores de los dineros retiraran un importante porcentaje de sus reservas? ¿Qué pasaría si las entidades financieras fueran muy alegres en la concesión de préstamos y créditos y sus clientes les fallaran masivamente? Lo cierto es que la concesión de financiación a sujetos sin garantías (no acreditan suficientemente sus ingresos, no disponen de bienes como garantía, etc.), aunque sus tipos de interés y otros gastos sean muy elevados, está llevando a un callejón de traumática salida, a base de inyección monetaria, quiebra financiera y crisis generalizada.