Manuel

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Julio 9, 2007

Cara de avinagrado

Publicado por Manuel Velasco Carretero en Personas

(MVC, Málaga, España). En momentos de mi vida laboral, me he encontrado con compañeros/as que sufrían porque pensaban que el empresario se estaba hinchando de ganar dinero a su costa. Alguno lo pasaba realmente mal. Los lunes por la mañana se le notaba una cara de avinagrado e, incluso, ciertos desaires velados para con las escalas superiores del bonito, encuadrado y estratégicamente localizado organigrama. La procesión la llevaba por dentro. ¿Una de las formas negativas de cavilar que más predomina en la oficina? Por eso me gusta comentar al equipo y, sobre todo, a las nuevas incorporaciones, acerca del valor de lo que aportamos y, también, del valor de los que invierten o se arriesgan con su capital; que hay que laborar pensando en el éxito de los demás, no solo en el suyo; que si el proyecto crece, uno también crece; que debemos ser generosos y proactivos; pasarlo bien en el tajo; etc. Claro, en este mundo de cada vez más prácticas, llamemos, alegales, es difícil argumentar; pero hay que intentarlo. También les digo que si piensan que su papel no está en ser una pieza fundamental del equipo, emprendedor, protagonista y líder de sus tareas y objetivos asignados, con independencia del puesto que ocupan, sino que se ven más como empresarios, inversores o políticos, pues que no pierdan más tiempo. ¡Adelante!

Junio 7, 2007

Trabajar por las tardes

Publicado por Manuel Velasco Carretero en Personas

(MVC, Málaga, España). Recientemente me preguntaba el primer jefe que tuve (en relación con temas de consultoría), cómo me había ido en un reciente encuentro de trabajo en una firma de ámbito regional, de reconocido prestigio en ciertos sectores. Le comenté que fue muy larga, kilométrica diría, pero que tuve una sensación bonita y similar a la que registré la primera vez que entré en su despacho para la entrevista de selección, a principios de la década de los ochenta del siglo pasado, ¡Dios mío!, cuánto tiempo ha pasado; si parece que fue ayer.

Este primer empresario, del sector servicios financieros y fiscales, que me contrató no podía pagarme mucho, ya que, además de que yo estaba inmaduro total en temas administrativos y contables, el hombre, junto con su socio, emprendía el camino de la consultoría, la auditoría y la asesoría fiscal. El sueldo era reducido pero, aunque había meses que el presupuesto se ajustaba, siempre cumplía su palabra. Sin embargo, años después concluí que el paquete de retribuciones que recibí era mucho más importante.

 Sí, porque esta persona tuvo la paciencia de enseñarme, de instruirme, de permitirme aprender y evolucionar. También tuve otros beneficios que hoy pueden considerarse relativos pero que entonces tenían otro valor. Por ejemplo, me hizo un contrato indefinido, sujeto al convenio de oficinas y despachos. De junio a septiembre teníamos jornada intensiva y los viernes por la tarde no trabajábamos. En síntesis, creo que fui muy feliz en esos años en su empresa y deseo haber aportado valor a su proyecto profesional.

Todo esto viene porque el otro día, mientras transitaba por la calle Larios, en Málaga (España), me entregó una señorita un periódico gratuito, “Qué” con el siguiente titular en portada: “Salir a las tres nos gusta y es rentable”. “No trabajar por las tardes nos hace más felices y mejora la productividad” Creo que sobran más palabras. Gracias, ex-jefe (mejor, gracias, amigo).

Mayo 22, 2007

Más, mejor y en menos tiempo

Publicado por Manuel Velasco Carretero en Personas

(MVC, Málaga, España). El otro día, en el descanso de cinco minutos de la clase que, sobre NIC-NIIF y NPGC, estoy impartiendo en el Colegio de Economistas, pregunté a dos alumnas cómo estaba el horario en los despachos de fiscalistas y de economistas, en la Costa del Sol. Me llevé una agradable sorpresa, ya que ellas terminaban a las 18:00 horas y los viernes tarde no trabajaban. Cuando se incorporó el resto del alumnado, volví a plantear la cuestión y me encontré con la cruda realidad de horarios extensivos, más que intensivos, europeos o americanos. En una línea similar, leo titulares en los periódicos en el sentido de que trabajamos más y libramos menos. Sí, nuestra lacónica productividad.

Cierto que es imposible competir con países como los de la Europa del Este, ya que cobran menos y, además, trabajan diez días más al año. Pero si cambiamos de mentalidad, reorientamos nuestras actividades productivas aplicando, por ejemplo, reingeniería de procesos y mejoras continuas, y, en síntesis, caminamos hacia el concepto de producir más, mejor y en menos tiempo, a la par que nos vamos especializando en determinados sectores que incorporan un brutal valor a la economía y aperturamos nuestra cabezas pensantes hacia otras formas organizativas que dejan obsoletas a algunas soluciones administrativas tradicionales, nuestro estadio laboral y empresarial será distinto, no de pasado o presente, sino de futuro y, en todo caso, mejor. Ánimo.